Baloncesto | Segunda FEB
Josep Maria Berrocal, técnico del Class Sant Antoni: «Mi intención es quedarme, crecer con el Class e intentar ascender»
El entrenador catalán, con pasado en clubes como Barcelona, Bayern de Munich, Panathinaikos, Estudiantes, Baskonia o Maccabi Tel Aviv, firmó el 29 de enero como nuevo seleccionador de Macedonia del Norte, a la que quiere llevar al Eurobasket

Imagen de Berrocal dirigiendo un partido del Class Sant Antoni / JA RIERA

Tiene un palmarés increíble tras pasar por Barça, Bayern, Panathinaikos, Baskonia o Maccabi Tel Aviv. ¿Qué le ha enseñado ese recorrido por la élite que pueda aplicar hoy en un proyecto como el del Class Sant Antoni?
Llegas a un momento de tu carrera en el que has acumulado muchas experiencias, en distintos países, con diferentes culturas y niveles de baloncesto. Todo eso te ayuda a adaptarte mejor y más rápido cuando sales de tu zona de confort. Venir aquí también supone salir de la zona en la que he estado muchos años. Creo que todo ese bagaje te prepara para afrontar retos en contextos distintos y con exigencias diferentes.
Después de trabajar muchos años en vestuarios de Euroliga con los mejores jugadores del continente, ¿qué es lo más difícil de trasladar a una categoría como la Segunda FEB?
El baloncesto es baloncesto, al final es lo mismo. Lo que cambia es el contexto y tienes que adaptarte a lo que tienes. En equipos de Euroliga no hace falta hablar mucho de exigencia porque todo el mundo compite en positivo: para el equipo, para ganar minutos, para rendir mejor… Además, cuando juegas en pabellones llenos y con tanta repercusión mediática es muy difícil escaparte de la exigencia. En clubes grandes, desde el primer entrenador hasta el utillero, todo el mundo vive con la máxima autoexigencia. Cuando bajas de nivel, no siempre encuentras esa cultura instalada. Y eso es quizá lo que más cuesta trasladar: que todos, jugadores y ‘staff’, compitan cada día por ser mejores, independientemente del resultado o del rival. En Sant Antoni ese proceso ha ido a más. Hemos tenido que empujar un poco en ese sentido, pero creo que poco a poco el equipo lo está entendiendo.
Con su currículum, ¿por qué apostar por un proyecto como el del Class?
Hay que entender el momento personal y profesional. Después de dos años muy duros en Maccabi y otro complicado en Bayern de Múnich, sentí que necesitaba algo diferente. Priorizar el baloncesto, sí, pero también la familia y la calidad de vida. Aquí puedo compaginar ambas cosas. Estoy cerca de Barcelona y mi familia está en Sant Antoni. Buscaba un proyecto con ambición de crecer y con el que me sintiera identificado. Conozco el club desde hace años por Jordi Grimau y había un componente muy personal en la decisión, incluso por encima del baloncesto.
¿Ve al Class como un proyecto puente o como algo más a medio plazo?
Hemos firmado por dos años ampliables. Mi intención es quedarme, crecer con el club e intentar ascender. Pero el deporte te obliga a vivir el día a día. Ahora ganamos y parece que todo es maravilloso; si perdemos dos partidos, parecerá que todo está mal. Me centro en que el equipo compita cada vez mejor y llegar lo más arriba posible.
Seis victorias seguidas y nueve en los últimos diez partidos. ¿Está viendo ya el Class que usted imagina?
No todavía. En algunos momentos sí vemos el baloncesto que queremos ser, pero no durante todos los minutos ni todos los partidos. Y eso es normal. Es muy difícil mantener un nivel alto cada posesión. El siguiente paso es alargar al máximo esos buenos momentos y hacerlos más constantes.
Con la igualdad que hay, están empatados con Gandía y Castelló. ¿Qué diferencia al Class de esos aspirantes?
Castelló viene de Primera FEB y mantiene una estructura más cercana a esa categoría. Gandía lleva tiempo en la Liga y ese conocimiento es un plus. Nosotros, en mi caso, estamos en un proceso de adaptación. Conozco la categoría, pero no tanto como otros entrenadores que llevan años aquí. Los tres estamos compitiendo muy bien, pero también Huesca, Albacete o Spanish Academy. Es una Liga muy igualada y puede pasar cualquier cosa.
¿Lo vivido por el club en los dos últimos años puede ayudar en un hipotético ‘play-off’?
No lo creo demasiado porque solo hay tres jugadores del año pasado. La mayoría son nuevos, el entrenador es nuevo y parte del cuerpo técnico también. Tenemos que prepararnos para llegar lo mejor posible al tramo final. El objetivo es ser primeros, pero lo quiere todo el mundo. Esta Liga es muy compleja: no hay factor cancha real y todo se decide en detalles. Melilla ascendió el año pasado perdiendo once partidos en fase regular. Hay que estar preparados para lo que toque.
Este es un año ilusionante con el nuevo pabellón Siroko Sa Pedrera.
Es una gran noticia. Si queremos pensar en Primera FEB, necesitamos una instalación de ese nivel. Tenerlo es un lujo. Ahora lo importante es que venga cada vez más gente, porque el apoyo del público es básico para nosotros.
¿Cómo se gestó su fichaje como seleccionador de Macedonia del Norte?
Fue inesperado. En el deporte, las relaciones personales son fundamentales. Me llamó Vlado Ilievski, que fue jugador mío en el Barça en 2003 y con el que mantengo una gran relación. Acababa de asumir la dirección deportiva de Macedonia y quería iniciar una etapa diferente. Me preguntó si estaría dispuesto y le dije que sí. En dos semanas tenemos los primeros partidos y estoy trabajando en la lista y conociendo a los jugadores.
¿Cómo se gestionan dos proyectos tan exigentes?
En cuanto termine esta entrevista me pongo a preparar el partido contra Benicarló. Cuando tenga eso bien trabajado, tal vez el viernes, volveré a centrarme en Macedonia. Llevo quince temporadas compaginando calendarios con 80 o 100 partidos al año. Estoy acostumbrado a preparar varios frentes y no veo conflicto.
¿Ve opciones reales de jugar el Eurobasket?
No pienso tan lejos. No conozco todavía en profundidad al equipo ni al ‘staff’. Ahora tenemos dos partidos contra Luxemburgo y Azerbaiyán. Mi objetivo es sacar el máximo rendimiento posible. Macedonia lleva diez años sin jugar un Eurobasket. Lo que pase dependerá de muchas cosas, pero yo solo puedo centrarme en el día a día.
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