Un día oval en Ibiza en la cuarta jornada de la Liga Balear de rugby
Santa Eulària acogió este fin de semana a equipos mallorquines y menorquines

Imagen de uno de los partidos / Santa Eulària Rugby Club
Un cielo plomizo, el aire fresco cargado de humedad y ese aroma a tierra mojada que anticipa lluvia. Un domingo, en definitiva, perfecto para el rugby. Así amaneció la cuarta jornada de la Liga Balear Sub-16 Rugby Ten, celebrada en las instalaciones del Santa Eulària Rugby Club, un escenario que parecía extraído de aquellas verdes y húmedas tierras inglesas donde nació este deporte de carácter.
Desde la una de la tarde, el parking empezó a llenarse de furgonetas y autobuses. De ellos descendieron, con sus chándales de club, jóvenes rugbiers procedentes de las islas hermanas. De Mallorca llegaron, con determinación, el Ponent Rugby (presentando dos formaciones) y el Toro Rugby Club (también con dos equipos). Cruzando el canal desde el norte, con el orgullo menorquín bien puesto, desembarcó un combinado de Menorca.
Pero la jornada tenía un sabor especial de hermandad: para completar la tabla, los anfitriones del Santa Eulària Rugby Club se unieron a jugadores de Ibiza y, en un gesto que define los valores del rugby, formaron alianza con rugbiers mallorquines de los clubes Bocs, Corsaris RC y Bahia RC para crear dos equipos: los Barbarians 1 y Barbarians 2. Un verdadero torneo de hermandad balear.
Siete encuentros de 25 minutos
El formato, ágil y dinámico: siete encuentros de 25 minutos a tiempo corrido, con cada equipo disputando dos partidos. Sobre el verde césped, se libraron batallas llenas de intensidad. Se vieron carreras espectaculares, placajes de técnica depurada para la edad, melés compactas y un juego al pie inteligente para ganar territorio. Aunque el marcador importaba, lo que más brilló fue el espíritu combativo, pero limpio, la entrega absoluta de cada jugador y la rápida adaptación a equipos mezclados, demostrando que el rugby es, ante todo, un lenguaje común.
En la grada, padres, madres, familiares y amigos, abrigados contra el frío, disfrutaron de una tarde a puro rugby. Los aplausos no solo eran para los tries; también resonaron para un buen tackle, para un jugador que se levantaba rápido, para la solidaridad entre compañeros. Un espectáculo deportivo de gran nivel que mantuvo el interés hasta el último minuto.
La seguridad estuvo en manos de los servicios médicos de Galeno, presentes en el campo durante todos los encuentros, atendiendo con profesionalidad y rapidez los inevitables golpes del deporte de contacto.
Y como no podía ser de otra manera, tras el último pitido, llegó la recompensa: una ducha caliente para aliviar los músculos y, acto seguido, el corazón de la jornada: el tercer tiempo del Santa Eulària. Allí, entre historias del partido, risas y nuevos lazos forjados, se compartió la camaradería que trasciende el resultado. Y cuando el hambre apretó, el grito unánime resonó en las paredes: «¡1, 2, 3… SALCHICHAS!». Un banquete sencillo y perfecto para coronar un día de rugby auténtico.
La Liga Balear S16 sigue su curso, pero esta cuarta jornada en Ibiza dejó claro que el futuro del rugby en las islas no solo tiene talento, sino también una gran familia. Un domingo oval, en toda regla.
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