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La SD Ibiza impone su ley en Sant Rafel y se acerca a la salvación

Los rojillos vencieron al Girona B con un solitario gol de Marcos de penalti y ya suma tres victorias en los últimos cuatro partidos

Carlos GIlbert maneja el esférico rodeado de jugadores del Girona B

Carlos GIlbert maneja el esférico rodeado de jugadores del Girona B / Vicent Marí

Ibiza

La SD Ibiza coge vuelo. El conjunto ibicenco se impuso al Girona B por 1-0 en el Municipal de Sant Rafel, que ya empieza a considerarse el talismán del unocerismo, y encadena su mejor racha en lo que va de campeonato con tres victorias en los últimos cuatro partidos. El encuentro, correspondiente a la jornada 12 del Grupo 3 de Segunda RFEF, estuvo disputado hasta el final, aunque los pupilos de Casañ mantuvieron un orden e intensidad defensivas que fueron implacables frente a un filial catalán sin ideas en el ataque.

El once inicial presentó alguna novedad como la inclusión de Andrada en el lateral izquierdo tras la baja del sancionado Adrián. Además, Jaume Villar compartía zaga con Bourdal cuando el equipo no tenía el cuero, y éste primero pasaba a la medular cuando sí lo tenía, escoltado por Pepe Bernal.

El encuentro empezó con gran intensidad en ambas áreas y prueba de ello fue el remate de Antonio Moreno que salió repelido en el primer minuto de juego. El equipo gerundense se mostró algo nervioso e impreciso, lo que le llevó a cometer pérdidas en campo propio y a forzar un centro peligroso de Moreno que estuvo a punto de embocar Álex Sánchez a la red.

Sin embargo, la primera ocasión llegó de las botas de Juan Arango, hijo del mítico exjugdor del Mallorca, tras un libre directo que repelió Frías a la izquierda de la portería ibicenca. Esa ocasión fue el preludio del dominio que cada vez iba imponiendo el Girona B sobre el césped y reflejado en una nueva ocasión, esta vez de Nil Caldero. Los jóvenes, que portaban el amarillo de su segunda equipación, se convertían en un dolor de cabeza para la zaga rojilla cada vez que arrancaban en transición con gran velocidad.

Sánchez no estaba de acuerdo con la superioridad gironí y, transcurrida la media hora, probó fortuna con un latigazo desde 23 metros que salió ligeramente desviado de la portería defendida por Sergi Puig. El encuentro entró en un tramo de vacío, donde ambos conjuntos no conseguían adueñarse del balón más de dos posesiones seguidas. Villar se sintió muy seguro acompañando en la zaga a un Tomás Bourdal que estuvo providencial para sacar un balón en el área pequeña que estaba predestinado a ser empujado a gol.

Aunque el cuadro de Quique Álvarez acechó varias veces el área de una SD Ibiza cada vez más embotellada en área propia, el árbitro indicó el final de la primera mitad con el marcador aún sin estrenar.

Unocerismo y orden defensivo

Tras la reanudación, Casañ decidió sacar del banquillo a Marcos y Lorenzo Busi para aportar más talento en el ataque rojillo. Y no se equivocó, pues la segunda mitad no pudo empezar mejor para la SD Ibiza. Un balón colgado al área del recién ingresado Marcos provocó el despeje de la defensa y, tras una segunda disputa aérea, Villar recibió una agresión en la cara que el árbitro consideró punible: penalti. Marcos, quien si no, colocó el 1-0 con un lanzamiento ejecutado a la perfección y el público de Sant Rafel celebró con júbilo. Llegar y besar el santo.

La fiesta continuó y los rojillos, espoleados por su afición, gozaron siete minutos después de una ocasión muy clara en las botas de Gilbert, tras un mano a mano dentro del área que taponó Puig. La intensidad de los locales era más palpable: la consistencia de un Pepe Bernal impenetrable y el talento de Mario Riquelme y Marcos en la medular dotaban de mayor orden y claridad aljuego pitiuso.

Los de Raúl Casañ jugaron con el marcador, dada la impotencia de los gerundenses en el ataque al no encontrar el pase decisivo hacia Carles Garrido o un Juan Arango que desde la falta de la primera mitad estaba desaparecido. A falta de quince minutos para el final, la SD volvió a agazaparse dentro del área para buscar un contragolpe que sentenciara el encuentro. Además, Frías mostraba una gran seguridad con cada acercarmiento gironí, sobre todo tras un centro envenenado de Pol Arnau que desvió a saque de esquina.

Casañ movió ficha buscando mayor solidez defensiva con Joan Prado, mientras que Arenzana entró en el bando visitante para aumentar aún más la pólvora en el ataque amarillo, que ya disponía de dos puntas sobre el césped. Sin embargo, fue Marcos el que tuvo en sus botas el segundo en el minuto 87 tras una triangulación entre el recién ingresado Manel Martínez y Riquelme, que terminó con una volea que rozó la escuadra izquierda de la meta gerundense.

El tiempo añadido, por suerte para los ibicencos, no supuso un gran sufrimiento, y la SD Ibiza supo mantener un resultado que ya empieza a ser marca de la casa en el Municipal de Sant Rafel.Con 14 puntos en el casillero, los ibicencos rozan la salvación tras un arranque de liga complejo y que ya está empezando a revertirse.

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