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El hundimiento de la SD Ibiza

El equipo de Raúl Casañ no gana un partido desde el 7 de septiembre y ocupa la última posición de la clasificación con cinco puntosnEl próximo partido de los rojillos será el domingo (12 horas) ante el recién descendido Alcoyano

Raúl Casañ y Juan López en el entrenamiento de ayer

Raúl Casañ y Juan López en el entrenamiento de ayer / SD Ibiza

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

Una crisis sin precedentes ha provocado que se disparen las alarmas en el Sánchez y Vivancos. Y es que, tras ocho jornadas disputadas en el exigente Grupo 3 de Segunda RFEF (para muchos el más complicado de toda la categoría), la SD Ibiza ocupa el farolillo rojo de la clasificación con solo cinco puntos.

El equipo de Raúl Casañ comenzó la temporada el pasado 7 de septiembre con una ilusionante y esperanzadora victoria ante el Terrassa, uno de los teóricos aspirantes al ascenso que también ocupa los puestos de descenso con nueve puntos. Los rojillos, que pudieron y debieron ganar por una renta más amplia, maniataron a su rival en el que fue, con diferencia, su mejor partido de la temporada.

Pero, desde entonces, todo son disgustos para la parroquia del Sánchez y Vivancos, que pasó del sueño a la pesadilla. Solo tres días después, el letargo comenzó con la eliminación de la Copa Federación a manos de un equipo de categoría inferior como es la SD Formentera, que se clasificó para la siguiente ronda tras superar a la SD Ibiza en una frenética tanda de penaltis. Ese mismo fin de semana, el Olot fue el verdugo de un conjunto rojillo que cuajó en tierras catalanas un partido pésimo, donde fue derrotado por 1-0 (lo mejor fue el resultado) pero con el salvoconducto del partido intersemanal, que pudo afectar en lo físico y en lo anímico a los pupilos de Raúl Casañ.

Posteriormente, los pitiusos rescataron dos puntos in extremis ante Porreres y Espanyol B, que vieron como la SD Ibiza sacaba a relucir su garra y su coraje para empatar dos partidos en el tiempo de descuento, pero que no taparon las carencias de un equipo al que con muy poco le generaban ocasiones de peligro y que, además, en ataque, tenía la pólvora mojada. Esos dos empates fueron el preludio de lo que estaba por llegar: cuatro derrotas consecutivas para cerrar un mes de octubre con cero puntos y un equipo al borde del precipicio.

El mes comenzó con la derrota en el Estadi Balear ante el Atlético Baleares, que tuvo que derramar sangre, sudor y lágrimas para hincar la rodilla de una SD Ibiza que regresó con una derrota por la mínima merced a un desafortunado penalti de Pepe Bernal. Los ibicencos jugaron una buena primera parte en la que apenas hubo ocasiones de gol, pero acusaron el tanto de un Baleares que pudo aumentar su ventaja de no ser por las grandes intervenciones de Edu Frías, que salvó a su equipo de una derrota más abultada.

Tras la comprensible derrota en Palma fue el turno de dos filiales, el Castellón B y el Valencia B. El partido ante el conjunto orellut se saldó con derrota rojilla por 2-1 y volvió a evidenciar las carencias de la SD Ibiza: vulnerabilidad atrás y falta de gol. Los de Casañ generaron ocasiones ante un Castellón que esperó replegado su oportunidad y que penalizó los errores defensivos de los insulares en los contragolpes. Un partido que tuvo un claro símil con el del Valencia B, donde los ibicencos comenzaron ganando con un gol de Carretero pero en el que fueron remontados tras cuatro minutos trágicos en la segunda mitad ante un filial che que es anteúltimo en la clasificación y que en el Sánchez y Vivancos sumó su primera victoria de la temporada.

Una SD Ibiza que es el segundo equipo que menos anota de la categoría con seis goles y que solo ha empezado ganando dos partidos en toda la temporada. Los pupilos de Casañ han empezado perdiendo seis veces este curso, y solo una de las que comenzaron ganando pudieron llevarse los tres puntos, en la jornada inaugural ante el Terrassa. A pesar de no encajar mucho (11), al equipo le falta pólvora arriba, profundidad en la zona de tres cuartos y futbolistas con más criterio con el balón en el centro del campo. Uno de sus mejores jugadores la pasada temporada, Mario Riquelme, solo ha encadenado tres titularidades sin llegar a ser el futbolista que asombró a propios y extraños, algo que está penalizando también al equipo.

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