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Triatlón| Desafío entre islas

4 'Illes', 4 ‘Ironman’ y una gesta solidaria

Bernat Xamena acaba de completar en las Pitiusas la mitad de un desafío deportivo titánico con el que pretende ayudar y dar visibilidad a los enfermos de ELA y alzheimer en Baleares. El deportista de Porreres, cuya carrera exitosa carrera musical se truncó por una enfermedad rara, afronta bajo el lema ‘4 illes per un repte solidari’, un total de 15.200 metros de natación, 720 kilómetros en bicicleta y 168 kilómetros corriendo en tan solo cuatro días.

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Rubén J. Palomo

Rubén J. Palomo

Eivissa

Brilla con fuerza la tarde primaveral en el parque Reina Sofía de Eivissa. Mientras muchos esperan con ganas el fin de semana, otros disfrutan de la costa pitiusa y no pocos se preparan para alguna de las múltiples opciones de ocio que ofrece la isla, Bernat Xavier Xamena completa su segundo Ironman consecutivo. Ya aprieta el calor en las Pitiusas, y cualquiera que hubiese cruzado la mirada con él al llegar a la línea final habría visto una mezcla explosiva de agotamiento y plenitud. No es para menos: el mallorquín había sumado 3,8 kilómetros de natación, 180 en bicicleta y 42,195 corriendo, en una isla distinta al día anterior… y sin saber aún cómo iba a afrontar la siguiente.

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Pero lo hizo. Y lo está haciendo. Porque lo de Xamena no es una historia de superación deportiva, es una historia de humanidad. Un reto que, bajo el lema ‘4 illes per un repte solidari’ pretende dar voz a quienes no la tienen.

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Bernat nació en la mallorquina Porreres en 1976, pero ha rehecho su camino muchas veces desde entonces. Primero como músico, como brillante trompetista de la Banda Municipal de Música de Palma, luego como paciente de una enfermedad poco conocida y demoledora —la distonía focal de embocadura—, y más tarde como deportista de fondo, donde encontró algo más que un salvavidas: encontró su propósito.

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Ahora, ese objetivo le ha llevado a embarcarse en su gesta más exigente, pero también la más generosa: un desafío en el que busca completar cuatro triatlones de larga distancia en las cuatro islas Baleares en solo cuatro días, con un objetivo claro: dar visibilidad y recaudar fondos para los enfermos de ELA y alzheimer y sus familias. Lo ha dicho con claridad desde el principio: «No es un reto personal ni deportivo, es un reto solidario. Esto no va de mí».

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Formentera fue la encargada de dar el pistoletazo de salida al desafío este jueves. Allí, entre aguas cristalinas, carreteras serpenteantes y la calidez de una comunidad que le arropó desde el primer metro, Bernat completó su primer Ironman. A las seis de la mañana ya estaba en el agua. Al mediodía pedaleaba a contrarreloj para ganarle tiempo al reloj, porque cada día debía acabar antes de la noche. Doce horas. No más. Al caer el sol, cruzaba la meta y subía a un barco rumbo a Eivissa.

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Cuatro ‘Ironman’ para una gesta solidaria

Pero antes de partir, Formentera le dio algo más que su terreno: le dio una primera carga emocional, y bajo el agradecimiento y la emoción de compartir la experiencia con familiares que han sufrido alzheimer o ELA, se reafirmaba en su propósito.

En Eivissa, el escenario elegido para desarrollar el triatlón fue el parque natural de Ses Salines. Y en el Reina Sofía, al pie de las murallas de Dalt Vila, lo aguardaban voluntarios, compañeros como Sergi y Emanuela Venturelli, y representantes de AFA Eivissa y Formentera, una de las entidades beneficiadas por la iniciativa.

Al finalizar el triple reto deportivo en la mayor de las Pitiusas, con la adrenalina y el agotamiento físico en sus picos más altos, el fondista y sus acompañantes salieron pitando hacia el aeropuerto de es Codolar para proseguir con el desafío interislas.

«Ha pasado mucho calor aunque esté acostumbrado a sufrir. Esto es una locura y estas pruebas extremas cuestan mucho, pero Bernat es una persona muy tenaz y va a completar el reto», comentaba Sergi desde el aeródromo ibicenco.

Una historia de supervivencia

La historia de Xamena merece ser contada más allá de los kilómetros. Porque antes de ser triatleta, fue músico. De los buenos. De los que conquistan escenarios internacionales. Hasta que un día, en pleno cénit de su carrera, en Nueva York, algo falló. Una dolencia neurológica, la distonía focal de embocadura, arrasó con su capacidad de tocar.

«Fue como si me arrancaran mi identidad», recordaba en una entrevista reciente en Diario de Mallorca: «Era joven, talentoso, y de repente no podía controlar mis labios. Nadie sabía lo que era. Lo llaman el cáncer de los músicos».

Tardó más de siete años en salir de esa oscuridad. Lo logró gracias a la ayuda de Joaquín Fabra, otro músico que había sufrido la misma dolencia. Y aunque su regreso fue posible, la recaída llegó en 2014. Fue ahí, en su peor momento, donde encontró la luz en un lugar inesperado: el deporte.

«El deporte me ayudó a dormir, a tener rutina, a sentirme vivo. Descubrí que podía lograr cosas que ni imaginaba», confesaba. Poco después se clasificó para el Mundial de Ironman en Hawái (2019) y completó un Ultra Mallorca Man.

Una gesta titánica

Pero incluso esos logros palidecen al lado del reto actual. Una gesta titánica donde los números asustan: 15.200 metros de natación, 720 kilómetros en bicicleta y 168 kilómetros corriendo. Todo, en menos de 90 horas, con tres traslados entre islas. Una logística infernal, que incluye madrugones a las 4:30, salidas al amanecer, alimentación controlada al segundo y cronómetros que no dan tregua.

Y aún así, disfruta en el sufrimiento que comporta este deporte extremo. Porque cada pedalada, cada brazada, cada zancada, va dedicada a alguien. A una madre con alzheimer. A un enfermo de ELA. A un hijo que cuida de su padre día y noche.

Este fin de semana, Bernat se enfrentará a la parte final del desafío: el sábado en Menorca, el domingo en Mallorca.

En Menorca lo espera AFA Menorca, y en su tierra natal, Mallorca, lo harán Afama Pollença y la Llar de la Memòria. El círculo se cerrará allí donde empezó su pasión por ayudar a los demás.

Incluso sueña con algo más grande: «Un día, me propusieron batir el Récord Guinness de 120 Ironman seguidos. Sería increíble hacerlo en Mallorca y que sirviera para recaudar fondos. Pero necesitaría mucho apoyo».

Más allá del Ironman, del sudor, del sufrimiento físico y de los récords, está Bernat. El hombre que, tras tocar fondo, eligió levantarse y empujar a otros a levantarse con él. El músico que se reinventó como deportista. El deportista que se convirtió en faro para enfermos olvidados.

Eivissa y Formentera han sido testigo de una hazaña que trasciende lo físico. Porque cuando alguien se vacía por completo para llenar de esperanza a otros, lo que sucede no es solo una carrera. Es un acto de amor. Y eso, no se entrena.

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