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Kárate - Entrevista

Irene Colomar: «Soy la primera seleccionadora absoluta y hemos hecho historia»

Irene Colomar conquista con María Torres una histórica medalla de oro para el kumite femenino en el Mundial de Dubai tras cumplir un año como la primera mujer con cargo en la Federación española

María Torres e Irene Colomar I.C.

Lo de Irene Colomar ha sido llegar y besar el Santo. La de Sant Antoni (18 de abril de 1986) triunfó durante más de una década en los tatamis de medio mundo, pero no ha sido hasta ahora, en su nueva faceta como seleccionadora nacional absoluta, cuando una karateca española a sus órdenes ha conseguido proclamarse campeona del mundo de kumite. Lo consiguió el pasado fin de semana la malagueña María Torres, en Dubai, haciendo historia para el kárate español de la mano de una orgullosa Irene Colomar que, en esta entrevista, desgrana las emociones vividas en los Emiratos Árabes y su primer año al frente del equipo nacional femenino de combate.

«Soy la primera seleccionadora absoluta y hemos hecho historia»

Confírmelo porque parece inverosímil. ¿Ha conseguido como seleccionadora el primer oro en kumite femenino para el kárate español en un Mundial?

Sí [risas]. Es la primera vez en la historia del kárate femenino y estoy orgullosísima porque aposté por un equipo joven y están llegando los resultados, estoy muy contenta con el trabajo realizado.

¿Puede relatar cómo vivió esa cita con la historia en Dubai?

Todavía lo estoy digiriendo. Era consciente de que tanto María como Carlota tenían calidad para luchar por las medallas. Para María era su primer Mundial individual y en las eliminatorias apuntaba maneras. Esto suponía una presión añadida, pero hizo un campeonato muy centrada. Tuvimos un pase a la final muy complicado contra la kazaja, medallista olímpica y de las primeras en el ranking mundial. El pase fue fantástico y en la final con la egipcia la estrategia marcada y la idea de combate que llevábamos también salieron, así que muy contenta porque se pasan muchos nervios. Podía haber salido al revés pero María peleó muy inteligente y luego también acertamos con las tarjetas y el vídeo review.

Las sensaciones deben ser muy distintas estando fuera del tatami. ¿Más nervios?

La verdad es que sobre todo hay más nervios. Compitiendo era muy fría, pero cuando está en la silla puedes marcar pautas pero el que pelea es el competidor. Se pasan nervios, hay mucha responsabilidad, he apostado por un equipo muy joven y están saliendo las cosas. Pero podían no haber salido, como en el Europeo.

¿Qué parte de responsabilidad tiene en este oro histórico para el kárate femenino?

El seleccionador es el que te da la oportunidad, el que te lleva en la silla, pero la responsabilidad es relativa. Al final ella es la protagonista. Yo intenté ayudar y aportar, en las tarjetas estuve acertada en algunos momentos de la competición porque hay puntos que en el panel arbitral en el tatami no lo ven y si consigues el punto con la tarjeta es un añadido, tanto en eliminatorias como en la final salieron bien.

¿No le picó el gusanillo de la competición en el Mundial?

No, estoy muy feliz en el papel que estoy teniendo, mi faceta de competidora está mas que cerrada y ahora estoy disfrutando desde fuera.

¿Vive ahora el kárate con más presión y con más responsabilidad que cuando peleaba?

No lo vivo con más presión que antes. Ser seleccionadora nacional tiene su responsabilidad y un trabajo detrás, pero hay que ser consciente de ello, lo estoy viviendo de una forma muy positiva, soy muy joven, soy la primera que está creciendo en cada campeonato que hago, hay que seguir mejorando y cogiendo experiencia. Si no, se quedan cosas en el tintero.

¿En qué ha cambiado su vida, pasa mucho tiempo fuera de la isla?

De un año a esta parte, me dieron el cargo en octubre de 2020, ha sido un año de hacerme a la idea, de ir todo el día con la maleta, de ponerme las pilas y cambiar de rutina. Cuando llegué a Ibiza me relajé en el tema de viajes y ahora otra vez hago lo que me gusta, hay que pasar horas de aeropuertos, pero me encanta. La vida cambia pero es volver a hacer lo que gustaba.

¿Ahora desde fuera, entiende algunas cosas que podían generarle frustración cuando competía?

Sí, por supuesto cambia la visión, como lo viví las incertidumbres que puede tener una deportista intento hablar mucho con las chicas, tener mucha comunicación, ser clara y coherente con lo que se puede y lo que no. Y ellas lo agradecen, en su día eché en falta esa cercanía del seleccionador.

¿Cuál es la decisión más difícil que ha tenido que adoptar como seleccionadora?

Cada vez que haces una lista para un internacional, para un preolímpico o un Mundial tienes una responsabilidad, tienes un número de plazas y dejas unas dentro y unas fuera, esos momentos son complicados, sabes que la que se queda fuera ha entrenado igual. Pero es lo que nos toca.

¿Cómo vivió la retirada de Cristina Ferrer?

Cristina Ferrer hizo el Europeo y estuvo con nosotras hasta pasado el Preolímpico. Creía que debía estar allí y lo hizo muy bien, pero después habló conmigo y me dijo que terminaba su carrera y decidió retirarse.

¿Cuál es la parte más satisfactoria de ser entrenadora?

La mayor satisfacción es que las chicas salgan a pelear y lo hagan bien, que saquen resultados y se vea recompensado el sacrificio de toda una temporada. Es lo más bonito. Ver cómo María se colgaba el oro después de un año muy complicado, de viajar mucho; Liga mundial, clasificación para el Preolímpico, que no le salió muy bien… Que se vea recompensado siendo campeona del mundo... ¿Qué más se puede pedir?

¿Quedan muchos objetivos esta temporada tras hacer historia en el Mundial?

Soy muy ambiciosa, siempre hay objetivos. Las tres citas que van a marcar la temporada serán el Campeonato de Europa, los Juegos mundiales, que para mí serán una novedad porque nunca había tenido la posibilidad de estar, y los Juegos del Mediterráneo.

Habrá recibido una lluvia de felicitaciones, ¿alguna especial?

Bueno hubo un comentario fantástico del presidente de la Federación española, Antonio Moreno, que es quien apostó por mí como seleccionadora nacional. «Irene, vaya debut en un Mundial, ¿así haces las cosas no?» Y sí, han salido. Están muy contentos, nunca había habido una mujer en un cargo titular de la Federación, y me dice Antonio, «has tenido que venir para que esto salga». Se han dado las cosas así y es bonito. Soy la primera mujer seleccionadora absoluta y hemos hecho historia, pues qué bonito.

Cada maestrillo tiene su librillo, pero usted ha tenido grandes preparadores de quienes fijarse.

Yo he tenido la suerte de entrenar con grandes técnicos, Pepe y Fernando me han dado ese plus de cercanía, de explicarme qué está bien y qué está mal, cómo llevar un equipo. Luego estuve muchos años con Lino Gómez, mi seleccionador nacional y con el que conseguí gran parte de las medallas. Les tengo muy presentes.

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