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Windsurf - Juegos Olímpicos

Mateo Sanz, feliz en su vuelta a casa

El windsurfista pitiuso ya está en Formentera para disfrutar de un merecido descanso tras su experiencia en los Juegos Olímpicos de Tokio, de donde regresa «contento» con el meritorio diploma olímpico obtenido, aunque con un poco de sabor «agridulce» por no luchar por las medallas

El windsurfista formenterense Mateo Sanz, diploma olímpico en Tokio en la clase RS:X de vela, posa para Diario de Ibiza a su llegada a la isla de Ibiza

El windsurfista formenterense Mateo Sanz, diploma olímpico en Tokio en la clase RS:X de vela, posa para Diario de Ibiza a su llegada a la isla de Ibiza

El windsurfista pitiuso Mateo Sanz ya está de vuelta en casa para disfrutar de un merecido descanso junto a su familia tras su grata experiencia en los Juegos Olímpicos de Tokio. El regatista formenterense, flamante diploma olímpico en la competición de la clase RS:X de vela, aterrizó en la tarde de este lunes en Ibiza en un vuelo procedente de Zúrich (Suiza) y se mostró feliz y contento por su regreso a casa después del gran esfuerzo realizado en estos últimos días en tierras niponas, donde cerró su participación con un meritorio octavo puesto.

El regatista camina con sus tablas tras aterrizar ayer.

El deportista hispanosuizo, con gesto cansado, pero jubiloso, fue calurosamente recibido en el aeropuerto ibicenco por su madre Bárbara Lanz, y con apenas el tiempo justo para cargar sus pertrechos y sus tablas en el coche para salir de inmediato disparado para coger el barco hacia Formentera, explicó que se sentía «contento por el resultado», aunque con sensaciones «agridulces» por no haber podido optar a las medallas en esta cita olímpica.

Mateo Sanz carga con su equipo de competición por la zona del parking del aeropuerto de Ibiza en dirección a su vehículo. Zowy Voeten

«La verdad es que, después de la puntilla con la que me quedé allí en Río, el objetivo era entrar en la final. El diploma me sabe un poco agridulce porque estuve viendo que había posibilidades de medalla, pero, siendo realistas, al final de la semana es lo mejor que podía quedar», destacó el regatista isleño, al tiempo que indicó: «Creo que aún no he asimilado el resultado para bien. Realmente ha sido el mejor resultado de un windsurfista para Suiza y la Federación ya me ha felicitado. Y, bueno, creo que también a nivel personal y de Baleares y de todo el mundo de la vela, no es nada fácil estar ahí al nivel del top del mundo y en unos Juegos Olímpicos».

El regatista es saludado a su llegada a Formentera. Pilar Martínez

En cuanto a sus retos de futuro, el windsurfista pitiuso declaró que no se plantea nada de momento y que su intención ahora mismo es la de descansar unos días y desconectar de la competición.

El windsurfista hispanosuizo revisa sus tablas y velas.

«Ahora descansaré y ya veré qué me depara el futuro, pero me tengo que pensar muy bien si me subo a la nueva modalidad de foil. Conociendo ya las limitaciones que tenía ahora de altura y peso tengo que verlo con calma y si me compensa o no porque no empezaré una nueva aventura o proyecto si no veo posibilidades de ganar», reconoció Mateo Sanz, que además comentó: «El año pasado ya probé esa modalidad de windsurf. Estuvimos en Silvaplana, en Suiza, y ahora en agosto se hace el Mundial, pero me pilla demasiado pronto después de los juegos y sin tiempo de probar».

Mateo Sanz asegura la impedimenta sobre el coche.

Una experiencia olímpica atípica

Mateo Sanz confirmó, por otra parte, que la experiencia en las Olímpiadas de Tokio ha sido «atípica», aunque también «bonita», porque «no dejan de ser unos Juegos Olímpicos».

El deportista pitiuso recibe la ayuda de su madre.

«Ha sido muy diferente a la última en Río, en Brasil, por todo el tema del covid. Ha sido todo un poco restrictivo porque desde el mismo momento en el que llegamos a Japón ya nos apartaron en una burbuja en el hotel, desde el que íbamos siempre directos en un autobús totalmente controlado con puertas de seguridad hacia la Villa y de vuelta otra vez al hotel. Con pruebas de PCR cada día y con controles de temperatura constantemente para estar completamente controlados y rastreados», aseguró el windsurfista formenterense, aunque, no obstante, detalló también a modo de compensación todo lo positiva que ha resultado para él esta experiencia olímpica: «La experiencia ha sido muy buena. La semana previa a la competición estuve con muy buenas sensaciones en el agua. Lástima que se dieran mis mejores condiciones justo la semana anterior porque estuve siempre entre los tres primeros. Ahí se me abrió una puerta a esa posibilidad de poder hacer un podio, aunque sabía que lo más seguro es que cambiara el tiempo porque en Japón suelen estar siempre rodeados constantemente de tifones, que es lo que condiciona allí la climatología».

«La semana previa a la competición estuve con muy buenas sensaciones en el agua y siempre entre los tres primeros» «El diploma me sabe un poco agridulce porque estuve viendo que había posibilidades de medalla».

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En este sentido, Mateo Sanz lamentó que los elementos no le acompañaran a la hora de la verdad y relató que tuvo que «sufrir» para poder mantenerse en el Top-10, aunque se marcha de Tokio satisfecho en líneas generales.

Mateo Sanz: «Creo que aún no he asimilado el resultado para bien. Realmente ha sido el mejor resultado de un windsurfista para Suiza»

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«He soñado con todo esto muchas veces. Desde que empecé a navegar hace 17 años el objetivo siempre ha sido tratar de ganar una medalla. Y aunque no se ha hecho realidad ese sueño, sí que he podido liderar la clasificación general el primer día de la competición y salir con el peto azul el segundo día, que refleja ocupar el segundo lugar, además de haber estado ahí luchando cada día con los mejores del mundo», concluyó el deportista pitiuso.

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