Entrevista
Paloma San Basilio: "La Dulcinea de Cervantes es casi como una virgencita que no siente, no suda, no habla, no nada"
La cantante y actriz Paloma San Basilio llega al Teatro El Silo de Pozoblanco el sábado 6 de junio para protagonizar 'Dulcinea', su nueva obra bajo la dirección del montillano Juan Carlos Rubio

Paloma San Basilio como Dulcinea en la obra que llega el sábado 6 de junio al Teatro El Silo de Pozoblanco. / Javier Naval
Raquel Pablo
-Dulcinea invita al espectador a adentrarse en la historia de la dama y señora del caballero andante más famoso de la historia, y usted es quien encarna este personaje, pero lo hace reinterpretando el modelo de mujer perfecta. ¿Qué encontró en este texto que la impulsó a querer formar parte del proyecto?
-Primero la complicidad con Juan Carlos Rubio, que hacía mucho tiempo que queríamos trabajar juntos. Después el hecho de que realmente estaba todo por hacer, porque Dulcinea no existe, o sea, Cervantes hizo un trabajo maravilloso con Don Quijote y Sancho, pero a Dulcinea le dedicó muy poco tiempo. Con lo cual nos hemos ido a las mujeres de Cervantes, a esa Dulcinea que es prácticamente como una iconografía, una imagen, casi como una virgencita que no siente, no suda, no habla, no nada. De esa imagen nos movemos a otra mujer cervantina que es Aldonza, o la pastora Marcela, que es un alegato de libertad femenino maravilloso y adelantado a su tiempo. En mil seiscientos y pico, una mujer dice que ella escogió la soledad para ser libre. Y eso es algo de una modernidad... Cervantes tenía en su cabeza el universo.
-Ha mencionado al director Juan Carlos Rubio, con quien comparte esa sensibilidad tan especial hacia los personajes femeninos. ¿Cómo ha sido en ese sentido trabajar con él?
-Ha sido muy fácil. Realmente ya habíamos hecho distintas propuestas, pero ninguna nos acababa de convencer, y ya por fin después de dos o casi tres años buscando el vínculo, me propuso Dulcinea. Y yo tengo tanta confianza en él, que, sin haber leído el texto, le dije: "Sí". Yo firmé un contrato de dos años sin haber leído un texto. Te puedes imaginar el nivel de, no sé si de inconsciencia o de valentía que tengo. Él tiene una gran sensibilidad, mucho respeto, es muy inteligente, tiene mucho sentido del humor. Te deja volar. Yo me siento en el escenario como un pájaro suelto.
-Además, recientemente ha sido nombrada Dulcinea de Honor, una distinción que solo había recibido antes la Duquesa de Alba a título póstumo.
-Sí. Me pareció tan bonito cuando me lo propusieron... Yo quería hacer un recorrido por todos los espacios cervantinos para mimetizarme mucho más con todo, y cuando me propusieron ser Dulcinea de Honor de El Toboso, dije, "Pues no puedo buscar mejor estímulo y mejor recompensa al esfuerzo de aprenderme un texto complejo". Porque es un texto muy complejo, pero que cada día disfruto más. Y fue precioso.
-Parte de la música original de Dulcinea está firmada por su hija, Ivana San Basilio. ¿Cómo ha experimentado este proceso creativo al lado de ella?
-Ella es una compositora maravillosa, que ya ha hecho canciones para mí y para otra gente. Cuando empezamos este proyecto, la idea era que todo tenía que ser original. No queríamos canciones que ya estuviesen en otros musicales, y ahí apareció Julio Awad, que es mi compañero de viaje en esta Dulcinea, él es mi doncel, mi teclista, mi todo, y también una canción de ella. La música me acompaña durante toda la función, podríamos decir que es mi coprotagonista, y cada día es distinto lo que hacemos.

Paloma San Basilio como Dulcinea. / Javier Naval
-Hablando de ese acompañamiento, ¿qué canción no le ha soltado nunca a lo largo de los años?
-Pues no lo sé, porque tú lo lanzas y luego el público elige lo que le gusta, y hay canciones que la gente eligió hace mucho y que están ahí y yo no puedo dejar de cantar cuando hago conciertos, lógicamente. Hay canciones como Juntos, Luna de miel, No llores por mí, Argentina, que están en el imaginario de mucha gente y forman parte de la banda sonora de sus vidas, y yo me siento privilegiada de que hayan pasado de generación en generación.
-Usted siempre ha transitado con naturalidad entre la música y el teatro sin perder la esencia. ¿Cuál diría que es la principal diferencia entre interpretar sobre un escenario como cantante y hacerlo como actriz?
-Pues es una maravilla. Como cantante, he disfrutado muchísimo, sinceramente. Pero también te digo una cosa: tienes un tema de tres minutos, luego tienes otro de cuatro, y aquí no. Aquí hay un texto que tú vas recreando, al que le das los tiempos que tú sientes que le tienes que dar, los matices que quieres y hay una libertad maravillosa. Entonces, yo cada día siento que estoy recreando el texto, que le estoy dando vida y más riqueza. Y esa sensación de libertad con la palabra, con el movimiento, sin tener tiempos medidos, es una maravilla.
-Dulcinea llega ahora al Teatro El Silo de Pozoblanco. ¿Qué importancia cree que tiene realizar este tipo de funciones más allá de las grandes capitales?
-Me encanta porque hay mucha gente que no ha tenido la posibilidad de verme y de pronto vienen a mí, se acercan, me piden al final el autógrafo. Ven cómo soy de verdad, me sienten. Porque yo ahí estoy muy desnuda, muy de frente. Y entonces me descubren en otra dimensión. Una en la que ya no tienes miedo de que te conozcan como eres, que te miren de verdad, con poco maquillaje, con tu gesto habitual, como si fueran tus amigos. Lo estoy disfrutando muchísimo. Y la gente también, porque al final se pone de pie todo el mundo y pienso ‘¿estaré a la altura?’. Yo siempre he sido muy exigente con todo lo que he hecho, y la verdad es que hay que arriesgar en esta vida. Los riesgos merecen la pena.
-Ahora que lo comenta, este tema de la autoexigencia es algo que ha puesto de manifiesto en varias ocasiones. ¿Cómo se mantiene a lo largo de tantos años de carrera ese nivel de compromiso con una misma y con la profesión?
-Lo primero que tienes que ser es muy honesto contigo mismo. Saber en qué momento personal y artístico estás. Seguir investigando, buscando. No conformarte. No quedarte en un momento determinado. Porque ese momento fue maravilloso tal y como fue ese momento, pero a lo mejor ya no tendría sentido en otro momento de tu vida. Cada etapa te va a regalar opciones. Solo tienes que subirte a ellas y creer en ti. Es muy importante el no conformarte, el seguir siempre avanzando, el tener la mente abierta, y evolucionar como persona y como artista. Porque esa es un poco la esencia de la vida. Ir aprendiendo, recorrer un camino, porque si te quedas en un sitio parado difícilmente vas a llegar un poco más allá.
-Después de toda una vida dedicada al arte, ¿siente que le quede algo por hacer?
-No lo sé. Espero que sí. Yo siempre creo que hay algo que todavía puedo seguir buscando, experimentando y haciendo.
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