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Entrevista

Juan del Val: "Si solo dices cosas que no enfadan a nadie, no eres un artista: eres un funcionario"

El escritor, que este domingo 3 de mayo presenta su séptima novela en la Fira del Llibre de Castelló, defiende la literatura como un territorio de libertad absoluta y honestidad sin filtros

Juan del Val presentará y firmará ejemplares de su última novela 'Vera, una historia de amor' en la Fira del Llibre de Castelló.

Juan del Val presentará y firmará ejemplares de su última novela 'Vera, una historia de amor' en la Fira del Llibre de Castelló. / Miguel Ángel Montesinos

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Eric Gras

Castellón

Juan del Val llega este domingo, 3 de mayo, a la Fira del Llibre de Castelló con Vera, una historia de amor, su séptima novela y la primera que presenta en una provincia que, según reconoce, tenía pendiente. Escritor, comunicador y figura habitual del debate televisivo, Del Val arrastra consigo una doble mirada pública: la del autor leído por miles de lectores y la del personaje mediático que no suele esquivar la polémica. Él, sin embargo, reivindica la literatura como un territorio de libertad absoluta, sin filtros ni concesiones, donde lo importante no es tanto lo que ocurre como lo que sienten los personajes.

En esta conversación, el ganador del Premio Planeta habla de su forma de escribir, de la observación casi obsesiva como herramienta creativa, de su interés por los personajes femeninos y de una idea que atraviesa toda su obra: la honestidad. También defiende el entretenimiento como una ambición legítima y sostiene que un artista no debe limitarse a decir "cosas convenientes". Con esa mezcla de seguridad, provocación y oficio, Del Val desembarca en Castelló dispuesto a saldar una deuda pendiente con sus lectores.

El escritor Juan del Val, con el galardón de Premio Planeta 2025.

El escritor Juan del Val, con el galardón de Premio Planeta 2025. / Quique García

Vienes de un recorrido poco habitual dentro del mundo literario. ¿Sientes que ese origen fuera del circuito académico sigue marcando cómo escribes y cómo te enfrentas a la crítica?

No sé muy bien por qué se dice que voy por otro lado. Es verdad que a mí se me conoce por más cosas, pero, respetando lo literario, esta es mi séptima novela. Escribo novelas y la gente las lee.

He escrito novelas cuando era famoso, o más conocido, y también cuando no lo era. Por supuesto, la televisión altera la percepción que alguna gente puede tener de mí, pero mi carrera como escritor tiene que ver con lo mismo que la de todos los escritores: publicar novelas y procurar que a la gente le gusten.

"Me interesan más las mujeres, las escucho más y por eso escribo personajes femeninos más protagonistas"

Has dicho alguna vez que escribes para contar la vida "con verdad". ¿Qué significa exactamente esa verdad en una novela como Vera, una historia de amor?

Cuando hablo de verdad, prefiero utilizar el término honestidad, porque la verdad muchas veces puede ser bastante relativa. Cuando me aproximo a una historia, lo que intento es no llevar filtros. En general en mi vida no los llevo, pero escribiendo, desde luego, no se pueden tener.

A mí me gusta escribir de lo que no se ve, de lo que nos pasa por dentro, de lo que sentimos. Hay pensamientos o sentimientos más confortables y otros más incómodos, cosas que todos sentimos o pensamos y de las que no siempre nos sentimos orgullosos. Me gusta escribir sobre eso. A eso me refiero con la honestidad, y creo que está en todas las novelas que escribo.

En Vera, una historia de amor reduces el humor respecto a libros anteriores. ¿Ha sido una decisión consciente para explorar otro tono o una evolución natural?

El humor va y viene. Probablemente tengas razón y en Vera haya un poco menos, aunque también creo que hay momentos que tienen que ver con el humor. Por ejemplo, en Delparaíso tampoco hay mucho; en Bocabesada seguramente hay más, y en Candela también.

Para mí el humor es una forma de entender el mundo, una defensa y también una manera de explicarme, como cualquier otra emoción. La risa es una de ellas. En Vera hay momentos más distendidos y creo que el personaje de Gabi también los aporta.

No lo veo como una evolución fija. En la siguiente novela puede haber más humor y en otra menos. Depende del tono y de lo que me vaya pidiendo el cuerpo.

Tus personajes femeninos suelen ser muy centrales. ¿A qué se debe?

Siempre son centrales. En este caso también hay un personaje masculino importante, que es Antonio, pero sí, en mis novelas las mujeres suelen ocupar un lugar protagonista.

No sé exactamente a qué se debe. Probablemente me interesan más las mujeres, las escucho más y por eso escribo personajes femeninos más protagonistas. En Candela, además, la narración está en primera persona y es una mujer. Ahí ya no se trataba solo de escribir sobre mujeres, sino de escribir como una mujer. Y parece que las mujeres me lo autorizan, porque les gusta cómo me meto en la piel de una mujer.

"Cuando alguien habla de 'literatura menor', yo le retaría a escribir sobre lo que yo escribo"

Se habla mucho de ti como un autor de personajes más que de tramas. ¿Eso es una elección?

Sí, sin ninguna duda. Soy un autor de personajes. Me interesan los personajes. Las tramas, para mí, son una excusa para contarlos.

En general, en una novela me da igual quién sea el asesino, si el mayordomo o el camarero. No es eso lo que más me importa. Me interesa más lo que les pasa a los personajes, cómo son, qué sienten. Para mí eso es mucho más importante que lo que se ve que les pueda pasar.

En ese proceso, la observación parece fundamental.

Claro. No concibo escribir sin mirar. Con una mirada especial, determinada, dirigida hacia el punto que te interesa. Para mí, la observación es de lo que me nutro.

Lo mío es casi una deformación desde pequeño. Observo de manera compulsiva y obsesiva, muchas veces hacia todos los detalles. La gente que me conoce lo sabe. Escribo todo el rato mirando, y eso es lo que me ayuda a escribir. Alguna vez he bromeado con eso cuando me preguntan: "¿Tú de qué vives?". Y yo digo: "De estar atento, básicamente".

¿Qué papel juega la autocrítica en tu proceso creativo?

Más que autocrítica, hablaría de autoexigencia. Soy enormemente duro conmigo a la hora de escribir. Puedo sufrir por un párrafo. Si quiero contar un concepto concreto, puedo pasar horas intentando decirlo en una frase.

Si puedo contar algo en un párrafo, prefiero no contarlo en una página. Y si puedo contarlo en una frase, prefiero no contarlo en un párrafo. Soy muy exigente con eso.

Respecto a algunas críticas, por supuesto las asumo y las acepto. Pero cuando alguien habla de "literatura menor", yo le retaría a escribir sobre lo que yo escribo. Le pongo un folio delante y vemos cuál de los dos hace más subordinadas. Yo podría escribir un capítulo lleno de subordinadas, claro. Pero eso no significa que sea mejor. Significa que es más aburrido.

'Vera, una historia de amor'

Autor: Juan del Val

Editorial: Planeta

360 páginas; 21,90 euros

Tras ganar el Premio Planeta, ¿sientes más libertad para escribir lo que quieres o más presión por repetir el éxito?

Yo nunca he escrito sin libertad. Nunca he escrito nada que me hayan impuesto. Escribo lo que me da la gana y creo que no se puede hacer de otra manera.

Si no escribes lo que quieres y con total libertad, entonces no eres un escritor: eres un señor que redacta cosas. No tiene nada que ver.

Yo escribo para mí, pero también escribo para la gente. Nunca he entendido otra cosa, sobre todo siendo tan duro escribir una novela. No concibo la literatura, ni cualquier otro ejercicio de comunicación, si no hay alguien leyendo, mirando o escuchando. No tendría sentido.

Juan del Val, en el podcast del suplemento ABRIL.

Juan del Val, en el podcast del suplemento ABRIL de Prensa Ibérica. / Redacción

Has sido muy crítico con ciertas hipocresías sociales, también en el terreno de las relaciones personales. ¿Crees que la literatura debe incomodar o prefieres que acompañe al lector?

No soy muy pretencioso en ese sentido. Mi último libro es entretenimiento, y lo digo mucho aunque a veces se malinterprete. Para mí el entretenimiento no es una cosa menor. Me parece un gran logro que alguien lea una novela, la termine y diga: "Me he entretenido".

A partir de ahí, si además se ríe, reflexiona o se emociona, mejor. Pero creo que un escritor, o cualquier artista, tiene que tener cierto afán de provocación. Me parece imprescindible para hacer pensar.

No se trata de dedicarse solo a decir cosas convenientes, porque al final eso es un aburrimiento. Hay que buscar la provocación, o al menos no evitarla. Creo que también es una obligación de un artista. No significa faltar a la educación de nadie, pero si solo dices cosas que no enfadan a nadie, entonces no eres un artista: eres un funcionario.

Este 3 de mayo eres uno de los protagonistas de la Fira del Llibre de Castelló. ¿Qué mensaje quieres transmitir a los lectores que te esperan aquí?

Me hace mucha ilusión ir a Castellón porque es una de las pocas provincias en las que nunca he presentado una novela. Me parecía que esto ya no podía ser. Entre unas cosas y otras, ninguna de las siete las he presentado allí, así que qué mejor que hacerlo con Vera, una historia de amor.

Tengo mucho vínculo con esa comunidad, como todo el mundo sabe, pero nunca había estado presentando en Castellón y me daba mucha rabia. Era una cosa pendiente y la voy a solucionar el domingo. Voy muy feliz.

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