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Artes escénicas

Jesús Cimarro recibirá en Mérida el Max de Honor 2026: "He estado al borde de la ruina"

El productor y director del Festival de Teatro Clásico será el primer empresario teatral en recibir este reconocimiento de la SGAE

Jesús Cimarro, galardonado con el Max de Honor 2026, en una imagen de archivo.

Jesús Cimarro, galardonado con el Max de Honor 2026, en una imagen de archivo. / Cedida

EFE

Mérida

Jesús Cimarro ha sido distinguido con el Max de Honor de las Artes Escénicas 2026, un galardón que concede la SGAE y que, por primera vez, reconoce a un productor teatral. El empresario recogerá el premio el próximo 1 de junio en el Teatro Romano de Mérida, en una gala con especial simbolismo para quien dirige desde 2012 el Festival Internacional de Teatro Clásico de la ciudad.

Cimarro (Ermua, Vizcaya, 1965) ha definido su oficio como una tarea "dura", de constantes altibajos, y ha reconocido que en varios momentos de su trayectoria ha estado "al borde de la ruina". Pese a ello, ha reivindicado la figura del productor como una pieza esencial para hacer posible que los proyectos artísticos lleguen a escena.

"Mi misión ha sido poner los recursos para que las locuras de los artistas se pudieran llevar a cabo dentro del presupuesto", ha señalado. A su juicio, este premio supone "una puesta en valor" de una labor muchas veces invisible dentro del sector.

Un reconocimiento inédito

La concesión del Max de Honor a Jesús Cimarro ha marcado un precedente en la historia de estos galardones, al ser la primera vez que el reconocimiento recae en un empresario teatral. El presidente de la SGAE, Antonio Onetti, ha explicado que su nombre llevaba tiempo entre los candidatos y ha destacado que la decisión se ha tomado por unanimidad.

Onetti ha subrayado "una carrera empresarial de gran éxito", así como una trayectoria marcada por el apoyo a la autoría española y el respeto a los derechos de autor.

Desde 1988, Cimarro dirige Pentación Espectáculos, la compañía que cofundó junto a José Luis Alonso de Santos, Gerardo Malla, Rafael Álvarez "El Brujo", Margarita Piñero y Tato Cabal. Su figura fue, según Onetti, una "rara avis" en los años 80 por su manera de profesionalizar la producción teatral.

Mérida, escenario del homenaje

El productor recogerá el premio en Mérida, una ciudad con la que mantiene un vínculo muy estrecho desde hace más de una década. No en vano, está al frente del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida desde 2012, una de las grandes referencias culturales del verano español.

Aunque ha precisado que la elección no está ligada al hecho de que la gala se celebre este año en la capital extremeña, sí ha reconocido la emoción especial que le produce recibir el galardón en ese escenario. "Mérida es la esencia del teatro", ha afirmado.

Imagen difundida con motivo del Max de Honor 2026 que reconocerá en Mérida la trayectoria del productor teatral Jesús Cimarro.

Imagen difundida con motivo del Max de Honor 2026 que reconocerá en Mérida la trayectoria del productor teatral Jesús Cimarro. / Cedida a El Periódico Extremadura

Más de cuatro décadas de oficio

Cimarro ha defendido durante toda su carrera el papel del productor y ha dejado claro que nunca ha querido ocupar otro lugar dentro del proceso creativo. "He querido ser lo que soy, ni director ni autor ni nada que no fuera productor", ha asegurado.

Su relación con el teatro comenzó muy pronto. A los 15 años fundó un taller en su localidad y a los 18 ya tenía una compañía propia. Más tarde impulsó la primera cooperativa teatral y escribió el primer manual de producción, distribución y gestión del teatro.

Además de su labor empresarial, ha presidido la Academia de las Artes Escénicas de España y en la actualidad encabeza tanto la Asociación de Productores y Teatros de Madrid como la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza de España.

Un sector con menos exhibición

Durante su intervención, Cimarro también ha alertado sobre la situación de las artes escénicas. Según ha señalado, la exhibición teatral se ha reducido un 35 % en los últimos 15 años, una caída que ha relacionado con la pérdida de espacios y fechas de representación.

Esa merma, ha explicado, ha afectado de forma directa a las giras, aunque desde fuera pueda percibirse una sensación de bonanza por los frecuentes carteles de "No hay entradas". A su juicio, esa imagen responde también a una programación más reducida.

Por eso, ha reclamado un mayor compromiso institucional con la cultura y ha defendido que el teatro no puede medirse solo desde una perspectiva económica. "No se trata solo de una cuestión económica, hay que cuantificar la parte social y cultural", ha subrayado.

La defensa del teatro en vivo

El productor ha explicado que recibe más de 100 proyectos al año, aunque finalmente solo saca adelante entre seis y ocho. También ha admitido que conocer de antemano los gustos del público sigue siendo una tarea compleja, aunque considera que hay una base esencial para conectar con los espectadores: "Con una buena historia ya hay mucho ganado".

Pese a las dificultades y a los cambios que atraviesa el sector, Cimarro ha lanzado un mensaje de confianza en el futuro de las artes escénicas: "Tengo claro que el espectáculo en vivo no va a morir".

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