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Segunda jornada de Sonorama Ibiza: Festival indie vs festival flamenco

Un minifestival flamenco con Raule y Chambao se cuela en una jornada repleta de grupos indies que culminó en la apoteosis de Dorian

Fernando de Lama

Fernando de Lama

Cala de Bou

“¡Hemos llegado los flamencos!”. El grito de guerra de Raule nada más subir al escenario en la segunda jornada de Sonorama Ibiza fue un aviso de que cambiaba el tercio musical y se produjo un trasvase a las primeras filas de esa legión impenitente de seguidores del flamenco callejero en la isla, que tomó a palmas y revoleo las primeras filas en un día en el que los indies copaban el cartel. Fue un minifestival de flamenqueo inscrito en un festival alternativo que culminó después con Dorian.

Por partes. La jornada del sábado comenzó en es Caló de s’Oli con más público que el viernes pero situado estratégicamente bajo las sombras porque la solanera atizaba y por momentos parecía que el escenario era una plancha de asar.

Abrió la sensibilidad de Suu, para dar paso a un concierto sólido y potente de unos valientes Embusteros vestidos de negro riguroso y a los más alternativos, los veteranos gallegos de Igloo, en un recital el suyo que fue de menos a más. Cerraron ese primer envite Besmaya, un dúo feliz por estar ahí que extendió su ilusión y naturalidad al público.

El problema es que el retraso acumulado no permitió que muchos aficionados pudieran ver a Por las noches, que ya habían empezado en el escenario de Venice Bay ante un público exiguo.

Tras ellos llegó el misterioso artista sorpresa. Habían corrido rumores y se habían hecho quinielas de todo tipo. Que si Loquillo (la más fantasiosa, pero que encajaba con el hecho de que el Loco estaba en la isla por su concierto la noche anterior en el Children of the 80’s), que si una banda local, que si no se qué rapero… El elegido al final fue Alberttinny, ex guitarrista de Izal. Algunas caras de decepción entre el respetable, pero a dúo y en semiacústico Alberto Pérez ofreció un bonito recital, lleno de sensibilidad, con las canciones de su único disco en solitario recién publicado, ‘Kintsukoroi’, y para completar una preciosa versión de ‘Abrazado a la tristeza’, de Extrechinato y tú. Una propuesta íntima merecedora quizás de un espacio más recogido.

Al flamenqueo

Y ahí se produjo el trasvase. Mientras por los altavoces sonaban las Grecas o María Jiménez, la peña flamenca copó las primeras filas para disfrutar de su minifestival con Raule y Chambao. Y se notó desde que el jerezano se subió al tablao. No es para menos. Derrochó carisma y buen rollo al frente de una superbanda y sus seguidores le devolvieron el cariño coreando todas y cada una las canciones y palmeando como si no hubiera un mañana.

Y de Jerez a Málaga. El segundo capítulo flamenco llegó con Chambao y la voz imantada de la Mari, feliz de reencontrarse con su “familia” ibicenca. Si el de Raule es un flamenco canallita, Chambao apostó por un tono más jazzy para acompañar esas letras suyas que parecen por momentos de autoayuda: “Que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar pa’ ir creciendo”. La bala de plata, ‘Ahí estás tú’, se la dejó para el final, que se alargó más de lo previsto.

Así que Dorian se quedaron con algo menos de una hora para rematar la faena indie, en este caso electrónica, porque, como habían anunciado ofrecieron por fin el concierto eléctrico y bailable que nunca habían podido dar en la isla. Entregados ellos y entregado el público, la comunión total llegó con estribillos como los de ‘Cualquier otra parte’ o el final apoteósico, ruidoso, techno, de ‘Tormenta de arena’. Se hizo corto.

Y el epílogo fue de nuevo en casa de la Valeria. El boca-oreja de que se iba a montar allí un sarao de 'all stars entre Raule y Chambao' casi desborda el local. Los músicos hicieron acto de presencia y hasta algunos de ellos se subieron a las tablas para tocar el cajón o rasguear la guitarra, pero la falta de medios abortó el intento. Otra vez será.

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