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Música

Fin de curso ruso y lleno de color para la Orquestra Ciutat d’Eivissa

La OSCE celebra este domingo su último concierto de la temporada con obras de Rimski-Korsakov y Borodin

Marina dirigiendo un concierto de la OSCE. | MARCELO SASTRE

Marina dirigiendo un concierto de la OSCE. | MARCELO SASTRE / fernando de lama

Fernando de Lama

Fernando de Lama

Ibiza

«Va a ser una fiesta de fin de curso espectacular», asegura el director titular de la Orquestra Simfònica Ciutat d’Eivissa (OSCE), Fernando Marina, que ha elegido para el último concierto de la temporada dos obras de esas que hacen vibrar al público: las ‘Danzas Polovtsianas’ de la ópera ‘El Príncipe Igor’ de Aleksei Borodin, y la suite ‘Sheherezade’ de Rimski-Korsakov. «Son dos obras maravillosas, llenas de color, con melodías muy populares, que siempre gustan al público, porque lo que queremos es atraer a la gente a los conciertos», insiste Marina. El recital tendrá lugar este domingo a las 18 horas en el auditorio de Can Ventosa y las entradas están a la venta a 10 euros en la web del Ayuntamiento.

Dos obras, además, muy cercanas, porque fueron estrenadas con solo dos años de diferencia, en 1888 ‘Sheherezade’ y en 1890 ‘El Príncipe Igor’ y porque pertenecen a dos nombres del grupo de ‘Los Cinco’, los grandes compositores nacionalistas rusos del XIX, y de hecho Rimski-Korsakov fue uno de los compositores que terminó la ópera de Borodin, que quedó inacabada a su muerte en 1897.

Obras difíciles

Y dos piezas nada sencillas para los músicos: «Son obras difíciles -reconoce el director-. Contaremos con la ayuda de la concertino de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears, Gina Nicolo, y también con la arpista de la OSIB. Estamos aún en el proceso de consolidación de la orquesta. Estamos trabajando mucho para seguir creciendo y este concierto es un escalón más y con obras que gustan al público y a los músicos. Además las dos tienen algo importante y es que cada músico tiene lucimiento, su momento de gloria».

La OSCE contará con 45 músicos en esta ocasión, en la que es una de sus «mayores producciones», dice Marina. «Tenemos a cinco percusionistas, todo el metal, el viento y las cuerdas a tope...», señala el director, que destaca que se han divertido mucho ensayando: «Desde que empezamos la semana pasada solo hemos podido pensar en estas obras. Es muy gratificante». Y normalmente cuando los músicos se divierten, el público se divierte también.

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