Arte&letras

Relatos de tiempos inhumanos

Las mujeres de la Partición de la India tras los márgenes de la historia

Jhumpa Lahiri. PENGUIN RANDOM HOUSE/ELENA SEIBERT

Jhumpa Lahiri. PENGUIN RANDOM HOUSE/ELENA SEIBERT / Andrea Llano Busta

Andrea Llano Busta

Aunque todo episodio histórico adquiera una repercusión general, las consecuencias que atentan contra la integridad sexual suelen estar focalizadas en el sector femenino de la población. Dicha especificidad hace que, como ya señalase Catharine MacKinnon, las categorías de «mujer» y «ser humano» a menudo resulten mutuamente excluyentes.

Este fenómeno es notorio en la Partición de la India y, concretamente, en su historiografía. Tras independizarse del Imperio británico en 1947, los recién surgidos dominios de Pakistán e India sirvieron de escenario para conflictos étnicos y la migración forzosa de aproximadamente doce millones de personas. No obstante, la consiguiente lectura de estos hechos en clave de discrepancia religiosa, social y política construiría una narrativa de lo sucedido que obviaba la dimensión de género.

Decenas de miles de mujeres fueron secuestradas por miembros de comunidades religiosas antagónicas, violadas en un intento de mancillar el honor nacional del que se las consideraba portadoras y, en muchos casos, también repudiadas por sus propias familias si lograban escapar de su cautiverio. Pese a lo sistemático de estas prácticas, sus vivencias seguían pareciendo demasiado específicas como para integrar la historia oficial de la Partición.

No será hasta la década de los noventa cuando académicas destacadas como Urvashi Butalia, Ritu Menon o Kamla Bhasin logren visibilizar que lo femenino también forma parte de lo humano, incluso en lo que respecta a experiencias traumáticas. Si bien su trabajo ha alcanzado una gran difusión en el ámbito anglófono, no ha sido así en el hispánico, donde la transmisión de estas historias parece ir más ligada a la ficción o, en particular, a relatos cuya brevedad permite digerir una época convulsa en pequeñas dosis.

El prolífico Saadat Hasan Manto está considerado como uno de los mejores cronistas de la Partición. Algunas de sus controvertidas narraciones, traducidas del urdu por Rocío Moriones Alonso en sendas colecciones -‘Toba Tek Singh’ (2012) y ‘Diez rupias’ (2019)-, radiografían el subcontinente indio de la primera mitad del siglo XX. Tras una temática variada, los nexos entre violencia, sexualidad y otros tabúes se mantienen constantes en una aproximación a personajes femeninos complejos y, por ende, rompedores. Aun sometidas a dictámenes patriarcales más allá de 1947, esas mujeres ficticias se alejan de estereotipos para actuar como paradigma de lo humano.

Relatos de tiempos inhumanos

Relatos de tiempos inhumanos / Andrea Llano Busta

Producción actual

En cuanto a la producción contemporánea, la senda trazada por Jhumpa Lahiri con ‘El intérprete del dolor’ (2016) halla continuación en la indoestadounidense Shobha Rao, en cuya visión de la Partición la distancia temporal no resta ni un ápice a lo desgarrador de sus relatos. ‘Una mujer desposeída’ (2017) hilvana tramas que parten de la figura de una mujer secuestrada y conectan sus infortunios con las preocupaciones de otros personajes a través de los siglos y los continentes. Quizá el mayor logro de esta colección sea precisamente la capacidad de conferir a un suceso histórico concreto cierto carácter global, enfatizando así que la incesante repercusión de la Partición se ceba con las mujeres indias, pero no solo las afecta a ellas.

Lejos de oponerse, la crudeza narrativa de Manto y la prosa evocadora de Rao se complementan a la hora de ampliar un imaginario colectivo de la Partición en el que las mujeres cada vez adquieren mayor presencia y en el que lo femenino comienza a trascender la mera victimización. Casi tres cuartos de siglo después, parece innegable que el conflicto fue diferente para hombres y mujeres. Sin embargo, estos relatos afianzan la idea de que las experiencias de unas y otros son igualmente necesarias para entender el pasado. Y es que, para considerarse tal, la condición humana debe incluir la condición de humana.

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