Día del Periodista 50% DTO. Diario de Ibiza

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Arte&letras

Springsteen, en las fuentes del soul

Bruce Springsteen, durante su actuación en la 37ª ceremonia anual Rock & Roll Hall of Fame Induction, en Los Ángeles. Mario Anzuoni/Reuters

Diversión, un poco de nostalgia y mucho respeto por las fuentes originales que marcaron su despertar a la música en su adolescencia: el nuevo disco del Boss, publicado el pasado 11 de noviembre, ofrece un vitalista menú de versiones elaborado mano a mano con su productor, Ron Aniello, que toca la mayoría de los instrumentos y a quien se unen metales, cuerdas y coros. Repertorio entroncado en los años 60 que Springsteen aborda invocando a gusto a figuras como Ben E. King, Jimmy Ruffin o The Temptations. Repasamos las 15 canciones.

Only the strong survive

«Recuerdo mi primera historia de amor / De una manera u otra todo salió mal / Mi madre tenía un gran consejo / Pensé ponerle palabras en esta canción / Todavía puedo oírla diciéndolo», empieza cantando el Boss, rememorando remotas lecciones de vida a cuenta de este hit de Jerry Butler en 1968. Solo los fuertes sobreviven. No surrender. Puro Springsteen.

Soul days

Cordial compadreo con Sam Moore, voz invitada, bañado en melancolía y en tributo a la propia música soul. «Quiero escuchar un poco de Wilson Pickett», recita al final. Y Joe Tex, y Sam & Dave, y Aretha Franklin… Imbatible naturalidad, como si fuera una canción propia y la interpretara rodeado de público.

Nightshift

Esta no es sesentera, sino un número ochentero de The Commodores, y Springsteen la asume con sentida convicción. Canción en memoria de dos mitos soul, Marvin Gaye y Jackie Wilson, ambos fallecidos en 1984. «Voy a extrañar tu dulce voz, ese sonido conmovedor, en el turno de noche».

Do I love you (indeed I do)

Sonido Motown a discreción en un impetuoso uptempo lanzado como primer single, con solo de saxo y arrollador refuerzo coral. Original del tejano Frank Wilson en 1965.

The sun ain’t gonna cry anymore

Giro solemne en este canto bigger than life del tándem Crewe & Gaudio (los de Can’t take my eyes off you), que en los años 60 hicieron suyo primero Frankie Valli y luego The Walker Brothers (y que Clarence Clemons grabó por su cuenta en 1985). Sonido con reminiscencias de Phil Spector, influencia notoria en Born to run.

Turn back the hands of time

Ruge con fuerza, maldiciéndose por los errores cometidos e implorando que las manecillas del reloj puedan girar hacia atrás. Poderoso hit de Tyrone Davis en 1970, que a medio trayecto encaja un cambio de tonalidad sobre el que Bruce cabalga a placer.

When she was my girl

Más remordimientos y males de conciencia en este asalto al sedoso tema de The Four Tops, entonado con poder y sutileza, a juego con el nítido solo de guitarra.

Hey, western union man

«Dile que estoy hundido y que creo que me evita / y si un telegrama no sirve / mándale una caja de dulces también y quizá unas flores», mendiga Bruce poniéndose en la piel de Jerry Butler, envuelto en un refinado arreglo de cuerdas.

I wish it would rain

Desamor, abandono y una invocación metafórica a la lluvia reparadora como enmienda al cliché de la masculinidad: «Todo el mundo sabe que se supone que un hombre no debe llorar / Pero oye, tengo que llorar / porque llorar alivia el dolor», canta Springsteen en este clásico de The Temptations, de 1967, guiado por una distintiva frase de piano.

Don’t play that song

Uno de los puntos más calientes: Bruce se apodera del hito de Ben E. King en 1962 (que compusieron su mujer, Betty Nelson, y el factótum de Atlantic Records, Ahmet Ertegun), retocando la letra y añadiendo unos guiños hablados con vistas a la juventud perdida, a «las noches de verano» y al perdón. «No me importa si mentiste / vamos a bailar».

Any other way

Entre los numerosos hitos menores, este tema de top 10 en 1962-63 en las versiones de Chuck Jackson y Jackie Shane, original de William Bell, que Springsteen resuelve inyectándole más fibra y enfatizando la sección de metales.

I forgot to be your lover

Bruce en modo tórrido, rindiendo honores a Stax Records en esta balada soul sesentera que, en los años 80, Billy Idol llevaría al cyber-rock con el título de Be your lover. Sentimientos de culpa: «He trabajado para ti todo lo que he podido / pero trabajar todo el día no me hace un hombre / Olvidé ser tu amante / y lo siento, pero de alguna manera te compensaré».

7 Rooms of gloom

Rugiente asalto a este oscuro número del triunvirato Holland, Dozier & Holland, que los Four Tops llevaron al número 14 del hit parade e en 1967. Hereda el poderío rítmico de la Motown, en agridulce contraste con una letra salpicada por estancias vacías y desconsoladas esperas. Bruce Springsteen en carne viva, soul sin algarabía.

What becomes of the brokenhearted

Otro clásico de alto octanaje, a cuenta del destino de los corazones rotos, power ballad desconsolada a la que Springsteen no osa aportar novedades más allá de una interpretación sentida y con aparato orquestal. Loor a Jimmy Ruffin, que le dio vida por primera vez en 1966.

Someday we’ll be together

Para despedirse, el Boss acude a la canción que cerró los años 60, último número uno de la década en Billboard y, a su vez, lanzamiento final de Diana Ross con The Supremes. Como clímax del álbum, sabe a homenaje último a aquella era, quizá a cierta pureza de espíritu, dejando las puertas abiertas.

Compartir el artículo

stats