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Arte&letras

Relatos cortos inmortales de Bashevis Singer

Relatos cortos inoorales de Bashevis Singer Javier García Recio

La literatura tiene vocación de eternidad, de traspasar con sello indeleble la temporalidad humana, de imitar a Dios; pero esto solo ha sido posible a lo largo de la historia cuando la palabra escrita es transmitida por personas contaminadas e insufladas por el genio divino, el genio de la pasión literaria

El escritor judío Isaac Bashevis Singer fue uno de los llamados a transmitir esa llama de la eternidad literaria. Lo hizo además en condiciones genuinas pues fue uno de los pocos grandes escritores, junto a su hermano, Israel Joshua Singer, en escribir en yidis, la lengua de los judíos. De hecho, fue un nómada cultural cuya única patria estable y a la que se mantuvo siempre fiel fue su lengua, el yidis.

Su genio literario contó con el respaldo de la academia sueca que le concedió el Premio Nobel en 1978, uno año después de nuestro Vicente Aleixandre. No es fácil, sin embargo, seguir ahora el rastro del escritor y de su obra, siempre presente, pero algo descolocada y desubicada para el lector actual. Hay editoriales que luchan contra este mal incomprensible y permiten reavivar la llama de uno de los grandes de la literatura mundial.

En este caso es Nórdica Libros, que publica ‘Una ventana al mundo’, una pequeña colección de seis cuentos, seis relatos de soberbia factura que, salvo uno de ellos, permanecían inéditos en España y que nos devuelven la certeza de que Isaac Bashevis Singer es uno de los grandes maestros de los relatos cortos.

La prosa agridulce de Bashevis Singer crea en estos relatos, personajes realmente curiosos y extraordinarios, como Job, que protagoniza el último de ellos.

La tradición judía

Singer aborda en estos relatos los temas propios de un judío, que aún siéndolo, era también bastante heterodoxo y poco amigo de seguir la tradición con relación a sus propias raíces de la pureza askenazi. Muestra siempre su rebeldía contra los dictados de Yavhé, pero al que finalmente, a regañadientes, acaba sometiéndose y defendiéndolo incluso de sus propios ataques. Es también un judío enamorado de las mujeres, a veces erótico y hasta suavemente pornográfico.

Desde ese escenario de heterodoxia es como se abordan los temas clásicos como Dios, la muerte, la fe, la distinción entre realidad y ficción y el poder de la palabra , que por esa disidencia de Singer son enfrentados de forma moderna en el sentido de que aparecen abordados de diferentes maneras en cada relato, propuestos en forma de diálogos, defendidos y atacados por igual, sin ofrecer soluciones finales. Es frecuente encontrar en ellos un choque entre la tradición y la realidad. Singer no es un moralista, pese a su magma religioso y por ello no pretende ofrecer respuestas ni análisis complejos sobre ellos, ni mucho menos lecciones morales.

En ‘Invenciones’, el cuento que abre esta colección, Morris Krakower, todo un pragmático leninista, un dirigente del Partido que solo cree en Marx, Lenin y Stalin, fiel a la dictadura del proletariado, debe enfrentarse a un fantasma, el de un viejo camarada que lo había traicionado.

‘El huésped’ es una enconada disputa dialéctica entre el bien y el mal; entre dos viejos supervivientes del Holocausto, instalados en el barrio neoyorquino de Williamsburg. Son Reb Berish, un anciano judío ortodoxo, devoto y fiel a la doctrina judaica y Morris Melnik, su huésped, también judío, sobreviviente también de las purgas rusas, que lo han convertido en un completo impío, que piensa que Dios es cruel y sádico.

En ‘Una ventana al mundo’, que da título a la colección, un grupo de jóvenes escritores judíos, que escriben en yidis, trata de conseguir publicar y abrir así una ventana al mundo a través del Club de Escritores Yidis de Varsovia, pero finalmente la ventana que se le abre a uno de ellos es para ver la infidelidad y la traición que sufre uno de ellos a manos de su joven esposa y uno de los veteranos escritores del círculo.

Decepción con el hombre

La excelencia de estos relatos la encabeza ‘Job’, una historia que constituye la esencia fiel de la escritura prodigiosa de Singer. Job, un viejo judío troskista, curado de toda la «inmundicia humana» que tras relatar como sufrió durante años los peores tormentos a mano de sus camaradas stalinistas, después de los comunistas polacos, luego de los nazis y, por último, -tras emigrar- del capitalismo americano, propone como solución que «toda la gente decente se suicide», ya que no hay esperanzas.

Su decepción con la especie humana es absoluta, «no hay cura para la tragedia humana». Su desesperanza también lo es «Esta abominable lucha por la existencia, siempre acaba en derrota». No hay cura ni salvación.

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