Suscríbete

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Arte

Mujeres que pintan y rompen los muros

El valenciano Diego López Giménez reúne en 'Yo, grafitera' el testimonio de 50 artistas contemporáneas sobre las satisfacciones y las dificultades de pintar en las calles y dedicarse al grafiti, el 'street art' y el muralismo

La valenciana A todo trazo-Loles Grau ante uno de sus trabajos.

Durante mucho tiempo, también el arte callejero pareció ser únicamente cosa de hombres. Desde el nacimiento del grafiti -tal como recuerda la experta Miriam Alarcón- los artistas entraban en competencia para convertirse en el king, en el rey de la calle. Pintar sobre un muro, dejar tu firma en una pared, imponerte a las bandas de grafiteros rivales, huir de la Policía, convertía el espacio público no solo en un espacio de expresión sino también en un buen lugar en el que reafirmar la masculinidad.

Pero incluso en el Nueva York de los 70, en los albores de este movimiento urbano, ya deambulaban escritoras de grafitis, pioneras como Lady Pink, Barbara 62, Eva 62 o Lady Heart, poco reconocidas aún hoy pero que cimentaron a varias generaciones de artistas callejeras que han ido rompiendo techos de cristal y destrozando estereotipos.

"Las mujeres del grafiti tuvieron que enfrentarse a una dicotomía, tanto en el reconocimiento de su profesionalidad dentro del grupo, como por el rechazo de la sociedad al practicar una actividad ilegal -subraya la doctora en Filosofía y crítica de arte, María Belén García Pardo-. Pertenecer al mundo del grafiti y conseguir el reconocimiento de los compañeros fue tan difícil como afrontar las fuerzas de seguridad del Estado".

El experto valenciano en arte urbano Diego López Giménez presenta este jueves en Las Naves ‘Yo, grafitera’, un libro que pretende dar visibilidad a la labor de la mujer en el grafiti, el street art, el muralismo y otras intervenciones callejeras. "No para segmentar o dividir -advierte el autor-, sino para reconocer su magnífica contribución y desechar cualquier traba que dificulte su desarrollo en este mundo del arte callejero, donde todavía escasea su presencia".

Para emprender este proyecto, López Giménez se ha valido del testimonio e imágenes de 50 grafiteras y muralistas contemporáneas, de las que alrededor de 25 han nacido o han pintado con regularidad en la Comunitat Valenciana. Hablamos de artistas y colectivos como Anna Repullo, Raquel Rodrigo, Blanca de la Torre, Cachete Jack, Carmen CB, Cita, Doña Barbara-Barbiturikills, Bea Rodríguez, Empar Boix, Empargrafia, Galleta María, Hilando Vidas, Iris Serano, It’s Mancho, Lula Goce, Mai Hidalgo, Julia Lool, Lezzart, María Barrachina, Mujer Gitana o Saltin Panki. Y también de Loles Grau, Nena Wapa y Alexandra R, quienes acompañarán el 24 de marzo al autor de ‘Yo, grafitera’ en la presentación en las Naves de este libro publicado por Editorial Fundamentos.

Doña Bárbara-Barbiturikills con sus inconfundibles 'conejitos'. D. B.

La mayoría de ellas se dedica al street art, es decir, el arte urbano independiente que no constituye un grafiti. Tal como apunta la investigadora María Belén García, en el arte mural la mujer ha encontrado menos obstáculos que en el grafiti y, pese a ello, el número de mujeres artistas, y también su fama, sigue siendo inferior a la de los hombres. La escritora de grafitis "siempre lo tuvo un poco más difícil que la artista callejera", confirma García Pardo, aunque esta "ha tenido que enfrentarse a un mundo más bohemio y pictórico en una sociedad con los matices de género que, en definitiva, nos afectan a todas".

No obstante, la mayoría de testimonios que se recogen en ‘Yo, grafitera’ celebran la presencia cada vez mayor de mujeres pintando en los muros y paredes de las ciudades. "Antes había una mayor escasez de mujeres en estos terrenos, pero hoy en día eso está cambiando -confirma Blanca de la Torre-. Cuando se mira una obra callejera o un tag, se suele dar por sentado que su autor es un hombre, pero lo cierto es que cada vez con más frecuencia se trata de una mujer".

Empar Boix cree que, a su juicio, no hay escasez de mujeres grafiteras sino que "no se les da visibilidad suficiente". "Todavía estamos bajo la influencia del patriarcado y las dificultades que esto lleva aparejado para las mujeres que pretenden destacar en cualquier campo profesional", asegura. "No creo que sea una cuestión de que existan más o menos mujeres que pinten -añade Galleta María-. La presencia de mujeres en exhibiciones, festivales, expos y demás sigue siendo un frente abierto de lucha".

Mai Hidalgo pinta en un muro interior en Valencia. M. H.

Carmen CB apunta al factor de la inseguridad para explicar que siga habiendo menos artistas mujeres en las calles: "El grafiti que no es legal es un mundo en el que la gente se mueve mucho de noche, y siendo mujer no apetece salir a las 3 de la mañana sola a pintar por ahí a sitios oscuros y abandonados. Estoy segura de que ninguno de mis compañeros tiene miedo a ser violado por pintar de noche".

Compartir el artículo

stats