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Exposición

Cuando Madrid salió del armario… hace 100 años

La muestra ‘Cuestión de ambiente’ reivindica en la capital a una generación de artistas y creadores homosexuales que vivieron su condición sexual libremente en el Madrid de los ‘felices años 20’

Foto publicitaria del artistista transformista Perla Murciana.

Foto publicitaria del artistista transformista Perla Murciana.

Hace 100 años, el mismo Madrid que albergaba la sede del gobierno dictatorial de Primo de Rivera, dio cobijo a un grupo de artistas y creadores homosexuales que consiguieron vivir su condición sexual con una visibilidad impropia para los cánones morales de la época. Triunfaron con atrevidos shows de transformismo, lucieron ambiguos y orgullosos en portadas de revistas y periódicos, publicaron lúbricos relatos cargados de deseo entre personas del mismo sexo y se pasearon por las calles de la ciudad sin ocultar nunca su diferencia.

La historia de la literatura ha contado pelos y señales de los amores públicos y privados de figuras como García Lorca, Luis Cernuda o Vicente Aleixandre, que coincidieron en Madrid en la década de 1920. Sin embargo, en la cultura popular no aparecen referencias de otros creadores con los que estos tres iconos de la poesía compartieron tiempo y sensibilidad en una ciudad que vivió los ‘felices años 20’ con una intensidad y un hedonismo parejos a los que se respiraban en París, Berlín o Nueva York.

Plumas y polvos de arroz

Artistas como el transformista cartagenero Edmond de Bries, cuya fama era tan grande que ni la reina Victoria Eugenia quiso perderse el estreno de su show en el teatro de Fuencarral, en septiembre de 1920, donde cantaba melodías pícaras cubierto de plumas, sedas y polvos de arroz. O su amigo el polifacético creador Álvaro Retana, que siempre jugó a la indefinición sexual en sus textos y poses, y que escribió para De Bries ‘Las tardes del Ritz’, un hit de la época cuyo estribillo repetía a ritmo de cuplé: “Qué placer es bailar el fox-trot con un doncel que nos hable de amor”. O el pintor y modisto José Zamora, que solía perfumar las tertulias de Valle-Inclán y Gómez de la Serna con su amaneramiento y sus looks femeninos.

El artista transformista Edmond de Bries, en una tarjeta postal.

El relato del siglo XX en España suele enmarcar la década de 1920 bajo la sombra de la dictadura, la resaca de la pandemia de gripe y la guerra de Marruecos, pero pasa de puntillas al referirse a la relajación moral y de costumbres que se vivió en ciertos ambientes artísticos e intelectuales de ciudades como Madrid y Barcelona. Ahora, una exposición organizada por el Ayuntamiento de la capital ha rescatado del olvido el feliz momento de efervescencia creativa, modernidad y libertad sexual que logró gozar un grupo de creadores homosexuales cuyas obras y trayectorias vitales de esos años parecerían propias de un siglo posterior.

Sin disimular

La muestra ‘Cuestión de ambiente’, que estará abierta al público hasta finales de octubre, reúne en el espacio CentroCentro una surtida colección de fotos, cartas, dibujos, cuadros, recortes de prensa y reseñas biográficas de una docena de personajes que enriquecieron la vida cultural del Madrid de aquella década sin disimular su condición sexual.

Aparte de los mencionados, la exposición pasa revista a las andanzas y creaciones de figuras como el pintor manchego Gregorio Prieto, amigo de Lorca, Cernuda y, sobre todo, de Vicente Aleixandre, del que fue confidente personal sin ocultar nunca su homosexualidad; o la bailarina lesbiana Carmen ‘Tórtola’ Valencia, un icono del momento que es definida en la muestra como “la mujer más fotografiada de España en esos tiempos”; o Antonio de Hoyos, marqués de Vinent, que escribía novelas de consumo rápido que escandalizaron las mentes biempensantes de la época, a pesar de lo cual presumía: “Pienso escribir lo que quiera, trabajar lo que me parezca, y divertirme todo lo que pueda”.

El pintor Gregorio Prieto, junto a un amigo.

Entre ellos mantuvieron estrechas relaciones y era habitual verles juntos en el café de Levante, en el Fornos o en la Granja del Henar, donde siempre se mostraban con naturalidad. “Fue una generación adelantada a su tiempo que vivió su homosexualidad fuera del armario”, define Joaquín García Martín, comisario de la exposición, en la que también puede verse una colección de retratos profesionales de actores de segundo nivel posando ufanos vestidos de mujer. “Sorprende comprobar el éxito que en esos años tuvo el transformismo y en qué medida la ambigüedad fue un elemento con el que muchos artistas de la época decidieron jugar”, apunta el experto.

Cien años después, la muestra aspira a iluminar una parte de la cultura popular que había quedado silenciada, o al menos sin su justo renglón en el relato del siglo. “También pretende reivindicar a un grupo de artistas que se atrevieron a vivir su libertad sexual en tiempos mucho más difíciles que ahora. Fueron los primeros modernos de España”, añade García Martín. 

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