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Arte&letras - Cómic

¡Tenemos huevos de sobra!

La joven autora gala Chloé Wary se presenta en nuestro país con un tebeo sobre chicas que juegan al fútbol y donde nadie quiere ser como Beckham. Una historia de barrio tan sencilla como eficaz

Temporada de rosas

Temporada de rosas

Al principio se diría que estamos ante un producto muy amateur. Con un dibujo naif y un color que tal parece haber sido aplicado con rotuladores, es como si nos asomáramos al diario de una adolescente. Pronto el entusiasmo y las ganas con las que está contada la historia consiguen que nos olvidemos de las carencias gráficas y realmente la lectura es muy fluida. Mejorar algunas expresiones, diferenciar a los personajes con mayor claridad, son aspectos que Wary sin duda pulirá en futuras obras. Pero es una narradora nata. Aborda uno de esos temas de actualidad sobre los que aparentemente ya no se puede decir nada nuevo. Y ella nos demuestra que quizás sí se puede. Se trata de un equipo de fútbol femenino donde la falta de fondos lleva a la dirección a plantearse su cierre, manteniendo la sección masculina. Las chicas consideran que eso no es justo y exigen que los socios decidan. Para poner a la opinión pública a su favor se enfrentan al equipo de chicos en un último y muy emocionante partido. Adelanto que el final no me parece a la altura de todo el desarrollo. Pero su construcción dramática es impecable. Hay unas gotas de tensión sexual, con el misterioso entrenador y el novio macarra, una relación a tres que al final está más en la cabeza del lector que en el relato. También una buena dosis de rebelión adolescente contra la sufrida madre y toda figura de autoridad o persona mayor en general. Camaradería y una descripción realista de las relaciones entre el equipo de amigas. Una mirada fresca sobre la vida en el barrio, con las escapadas a lugares solitarios, los portales llenos de pintadas, el parquecito donde las chicas se reúnen y el burguer local donde el encargado las anima en la divertida escena de los huevos. Y, presidiéndolo todo, la confusión, rabia y angustia de la mirada adolescente que conduce la narración. Todo es convincente y contenido, sin estridencias ni excesos, lo cual nos permite acompañar a la protagonista y hasta compartir algunos de sus desvelos.

Lo mismo podría decirse del discurso igualitario subyacente. El novio, amigo, compañero (o lo que prefieran) de la heroína se nos presenta de forma sospechosa, un camello que amenaza con provocar cualquier drama. Juega en el equipo contrario así que podemos suponer que si ella se enfrenta a él y le gana estallará un gran conflicto. Pero su relación es conmovedoramente realista. Ninguno de los personajes masculinos es modélico, tanto aciertan como se equivocan. Como ellas. La directora del equipo es casi la única mala sin fisuras. La madre hace lo que puede y se exponen con limpieza sus razones y argumentos. Es un cómic en el que se realiza un intento honesto de mostrar una realidad compleja y creíble. Así que esa injusticia respecto al trato diferente entre chicos y chicas adquiere un sentido, consiguiendo que el enfrentamiento final sea épico, interesante. Creo que transmite un mensaje bienintencionado y está contado de tal manera que vale para todas las edades. Hay alguna escenita sexual pero muy de andar por casa, ningún padre debería de asustarse. Si se busca una excusa para hablar de igualdad creo que este cómic puede recomendarse sin problemas.

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