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Arte&letras - Cine

Hombres al borde de un ataque de celos

En la posición clave en el cine, director/a, las mujeres se van acercando poco a poco a la merecida paridad. Por obras recientes, destacamos algunas profesionales

Isabel Coixet. YOUTUBE

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Agnés Varda. YOUTUBE

Chloé Zao. Nacida en China, asentada en Estados Unidos, con solo tres películas a sus espaldas es uno de los puntales del cine neorrealista actual. Tras un primer filme no estrenado en España (Songs my brother taught me, 2015), The rider (2017) mostró como el único sueño de chicos jóvenes del Medio Oeste, el rodeo, puede convertirse en pesadilla tras un accidente grave. Nomadland, su última obra, suena con muchísima fuerza para los próximos Oscars. Es un docudrama que retrata una de las muchas bolsas de pobreza tras la crisis de 2008, mujeres mayores viviendo en furgonetas y arañando trabajos eventuales de pueblo en pueblo. Tanto la actuación de Frances McDormand como la dirección de Zao son soberbias.

Patty Jenkins. La cara opuesta de Zao. Wonder Woman 1984 (2020) ha recibido fustigazos por su trasfondo reaccionario y xenófobo (el tratamiento de los personajes árabes). Aún así Jenkins ha logrado el hito de dirigir dos superproducciones de acción con heroína femenina seguidas y salir viva del intento.

Greta Gerwig. Tras una década larga como actriz, al ponerse detrás de la cámara ha mostrado un talento incluso superior. Ladybird (2017) siguió los coletazos finales de la adolescencia en una chica muy inquieta y creativa. Mujercitas (2019) aportó actualidad y frescura al clásico de Louisa M. Alcott.

Alice Rohrwacher. Lázaro feliz (2018) es otro exponente del neorrealismo del siglo XXI, adaptando la parábola bíblica a un caso semireal de esclavitud feudal. El año pasado la italiana dirigió dos episodios de la serie Mi amiga estupenda (HBO) que adapta la exitosa novela de Elena Ferrante.

Celine Sciamma. Es una de las directoras francesas más destacadas por promover el cine LGTB para un público general. Retrato de una mujer en llamas (2019) es una delicada y potente historia de amor entre dos mujeres en el género de cine histórico.

Agnés Varda. Fallecida hace dos años, la cineasta belga ha sido durante más de medio siglo el mascarón de proa del cine femenino, abriéndose puertas con una combinación de talento, carisma y tozudez irresistibles. Sobrevivió a los superegos de la Nouvelle Vague con películas como Cleo de 5 a 7 y tomó después su camino contra viento y marea. En su última película, el documental Caras y lugares (2017), recorrió Francia con casi 90 años en una furgoneta con un joven fotógrafo muralista, buscando (encontrando como diría Picasso) microhistorias cercanas y emotivas.

Isabel Coixet. Se mantiene como la realizadora española con mayor proyección internacional, a pesar de que su último filme, Nieva en Benidorm, no esté a la altura de La vida secreta de las palabras o La librería. En España hay además otras directoras excelentes como Icíar Bollaín, Paula Ortiz, Inés París, Leticia Dolera o Mar Coll.

El punto en común, el mérito de todas es que con talento e inconformismo han roto un techo de cristal. Ofrecer, dirigir historias protagonizadas por mujeres a las que no se puede aplicar el adjetivo ‘femenino’ como peyorativo, excluyente o frívolo. Aunque les quede camino hasta lograr la paridad ya están, al menos en occidente, a salvo de ciclos más conservadores y patriarcales. En otros continentes o culturas la lucha es aún ardua.

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