Ángela Show: «Berlusconi me dio 500 euros en Ibiza por decirle dónde estaba el baño»

Ángela Fernández del Rey es una de esas personas que forman parte del paisaje urbano. Ya no llama la atención a propios, pero sí bastante a los extraños que llegan a una ciudad con el sobrenombre clariniano de 'Vetusta' Acude a la cita con La Nueva España vestida de rojo pasión. Lleva un mono ajustado, zapatillas deportivas de plataforma, coletas y un gorro con dos pompones. Conocida popularmente como Ángela Show, trabaja en el mundo del espectáculo tanto en Asturias como en Ibiza y en Miami. Tiene un espectáculo fijo, las 'Crazy Nights' y nutre de bailarinas y artistas a buena parte de las discotecas de la isla pitiusa. Sin actividad profesional desde hace casi un año por la pandemia, permanece en Oviedo a la espera de que la situación mejore. Ahora es actriz en la película 'Tristesse', que se acaba de estrenar, dirigida por Emilio Ruiz Barrachina y que cuenta con el apoyo de La Nueva España, y en la que ella actúa interpretando a una bailarina de burlesque.

¿Quién le puso el apodo de 'Ángela Show'?

Mis bailarinas de Ibiza. Es que claro, yo soy un show por la calle y oro en el escenario.

¿Siempre le ha tirado el mundo del espectáculo?

Mi vida es peculiar. Pasé mi niñez en el castillo de Soto del Barco, allí nació mi madre. Era una muy buena familia. Había trece criadas y a cada hermano nos cuidaba una. La mía se llamaba María y la de mi hermana, Filomena. Ahora que lo pienso, manda narices, como el temporal de nieve. El caso es que yo hice hasta la carrera de piano. Mi madre me traía al conservatorio de Oviedo, pero yo entraba en locales de jazz con 9 años porque me gustaba bailar aquello. Para mis padres eso era de mujeres de mala vida. Vamos, que estudié piano porque en mi casa ser bailarina no contaba.

Pero al final hizo lo que quiso...

Ya te digo. Con 16 años fui campeona de discotecas en Asturias y gané en siete de ellas. El presentador José Luis Fradejas me llevó al programa 'Aplauso' para bailar. Mi padre firmó para dejarme ir porque la mayoría de edad era a los 21 años.

Hablando de televisión, hace tres años salió usted en 'First Dates'. ¿Cómo fue aquello?

Me llamaron para hacer un número de burlesque y salí actuando tipo Liza Minnelli.

Pero ¿y lo de buscar pareja? ¿Qué fue del hombre de aquella cita?

Es que realmente yo no iba a buscar pareja. El programa me puso a aquel señor para cubrir el formato, pero nada más. Era un hombre encantador que tocaba muy bien la guitarra, luego me llamó y tal, pero a mí no me apetece nada. Anda que no puedo yo ligar. Hasta con jeques árabes cariño.

¿Qué tal lleva lo de vivir entre Asturias y Ibiza?

Me pasaba seis meses en Ibiza y otros seis en Asturias montando fiestas como la de Montecerrao o el 'Orgullín'. También iba mucho a Miami. He montado unos saraos increíbles y me ha pasado de todo. Fíjate, Berlusconi me dio 500 euros en una fiesta en Ibiza por indicarle dónde estaba el baño, de flipar.

¿Cómo lleva el cambio tan radical de ambientes?

Estoy habituada. Soy muy de mi tierra, muy asturiana, tengo los genes bien marcados, pero modifico el show en función de cada sitio. Oviedo es mi tierra y estoy muy a gusto. Para mí, Oviedo es más descanso y Ibiza es más espectáculo. Allí no tengo ningún problema en salir de mi casa vestida en pezoneras, por decir algo.

Sigue notando que le clavan la mirada por la calle?

Sí, pero mira, soy un poco como la otra torre de la Catedral. La gente ya se ha habituado a mí. Un jefe de la Policía Local me dijo hace años que en Oviedo había cuatro monumentos; Santa María del Naranco, Lillo, la Catedral y yo.

Está usted tomando leche con cacao. No digo que se tome un whisky, pero me sorprende.

Llegué a tomar hasta diez colacaos en un día. Me encanta. Es mi bebida preferida. La gente igual cree que tomo drogas, pero en la vida. Ni eso, ni la bebida. En Ibiza podían haberme dado una montaña de droga para meter la cabeza dentro, como a Al Pacino en 'El Padrino', pero nunca he tomado nada.

¿Cómo surgió su participación en la película 'Tristesse'?

Miguelo (el hostelero y actor ovetense, Miguel García) me dijo si quería hacer de bailarina de burlesque en la película del director Emilio Ruiz Barrachina, y me pareció genial. Además, ni hijo Oliver, que tiene una escuela de dj, ha hecho varios temas de la banda sonora y ha versionado al estilo house el tema 'Tristesse', de Chopin. La película se estrena este fin de semana. Habrá un pase en el Filarmónica y después otro en Madrid.

Su relación con la música y el arte viene de lejos. De cuando conoció a Tino Casal.

Claro. Mi hermano Tito fue a fue a buscar a Tino Casal a Tudela Veguín. Lo sacó de Los Zafiros Negros y lo metió de cantante en su grupo Los Archiduques. Para prepararse quedaban en Grao. Ahí vivía yo entonces, y con 12 o 13 años estudiaba en el colegio de monjas Nazaret. Tino alquiló allí una habitación para hacer sus acuarelas. Me decía, «Angelitina, ¿a qué hora sales hoy? Vete a buscarme garbanzos y guisantes».

Aquello él lo ponía en los cuadros y echaba espray de colores. Hacía locuras artísticas. Luego, compuso 'La reina de la noche' y me la dedicó.

¿También conoció usted a Lola Flores?

Sí. Una vez que actuaba en El Jardín, en Gijón, fue de visita a nuestra casa y al verme preguntó qué quién era yo. Se conoce que le llamé la atención porque me había puesto los tacones de mi madre. Dijo: «Guerra a la vulgaridad». Si algún día escribo un libro lo titularé así.

¿Le está afectando mucho la pandemia a nivel laboral?

Muchísimo. Desde marzo no hago ni un espectáculo. Me siento presa en una cárcel. Apenas salgo y encima creo que el gobierno se ha olvidado de la cultura. Estoy horrorizada de que no se pueda hacer ni un pequeño show en un local.