Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Patrimonio | Poblado fenicio y baterías militares

Sa Caleta y su pasado empiezan a ver la luz al final del túnel

Comienzan los trabajos de restauración de las baterías militares, primer paso de un proyecto complejo y ambicioso que incluye el poblado fenicio

Restauración de los túneles militares de Sa Caleta

DIARIO DE IBIZA

sa caleta

Sa Caleta es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la isla. Allí construyeron los fenicios el primer asentamiento organizado en Ibiza alrededor del siglo VIII a.C. y desde allí comerciaron y se extendieron para fundar la ciudad de Ibiza en el 654 a.C. El poblado fenicio fue descubierto en los 80 y excavado en sucesivas campañas de verano hasta principios de los 90.

Desde entonces, poco trabajo se ha hecho en el lugar. Las tres hectáreas de la península de sa Caleta, donde se asentaron los fenicios, han pasado por diversas vicisitudes administrativas que lo han mantenido en el olvido prácticamente hasta hoy. Dos momentos cruciales de estos últimos 18 años han marcado su destino. Por un lado la declaración de Patrimonio de la Humanidad, que en cierto modo lo volvió a poner en el mapa, pero también supuso un toque de atención de la Unesco en 2009. Por otro, la declaración de ses Salines de Ibiza y Formentera como Parque Natural, espacio en el que se incluye sa Caleta. Este nivel de protección es muy exigente y complica y alarga cualquier trámite administrativo.

Sin embargo, tras varios imprevistos, pandemia de coronavirus incluida, esa situación ha comenzado a cambiar. La decisión del Govern balear de mantener el dinero asignado de la ecotasa para sa Caleta, tras un proceso en el que se desviaron fondos a cuestiones más urgentes en esta crisis sanitaria y económica, ha sido definitiva. Es por ello que hace poco más de una semana se han iniciado los trabajos para recuperar y mostrar el pasado de sa Caleta.

Primeros trabajos

Se ha empezado por lo más fácil y barato, la restauración de las baterías militares que se construyeron en los años 40 del siglo XX y que se abandonaron 20 años después, en el 62. Con esta primera actuación sa Caleta comienza a ver la luz al final del túnel y empieza a destapar su historia.

Los trabajos empezaron por retirar toda la basura que se había acumulado en las instalaciones que construyó el régimen franquista, preocupado por la posible invasión o ataque de cualquiera de los países implicados en la Segunda Guerra Mundial, ya fuese de los aliados o del eje.

La dictadura articuló toda una serie de defensas navales y antiaéreas en las costas españolas y sus principales puertos, desde la bahía de Roses a las de Canarias y Balears, hasta las rías gallegas y del cantábrico.

Las de sa Caleta nunca entraron en acción, aunque en su momento de pleno funcionamiento necesitaron de equipos de seis hombres y otros dieciséis para transportar en cadena los proyectiles de los cañones Vickers navales (diseñados para montarse en barcos) de 102 milímetros. Sin embargo, pasaron sus últimos días de vida activa custodiadas por cuatro soldados y un cabo, cuya única labor era realizar el mantenimiento requerido para tener las baterías en perfecto estado, por si hacían falta.

En 1962 se desmontaron los cañones y los nidos de ametralladoras que los custodiaban, se retiraron y el ejército abandonó el lugar para no volver nunca más. Desde entonces, las tres casamatas con las bases de hormigón armado y los pernos sobre los que se colocaba la estructura que permitía que giraran las piezas de artillería, el puesto de mando y los túneles que los conectan han permanecido abandonados.

Bienes de Interés Cultural

El arqueólogo del Consell, Joan Ramon Torres, recuerda que los túneles y las casamatas son Bien de Interés Cultural (BIC). El Consell le concedió esa protección en 2013. En una visita a las obras, Torres le pide al responsable de la empresa que lleva a cabo los trabajos que trate de salvaguardar la estructura original de hormigón todo lo posible. «Es la primera estructura de hormigón armado construida en Eivissa, aunque se seguían usando piedras para completar la mezcla [algunas piedras están a la vista en la zonas más deterioradas de la estructura]», relata Torres.

Las baterías de sa Caleta formaban parte de todo un entramado de puestos de artillería pensados para proteger el puerto de Ibiza y una buena parte de la costa sur de la isla. En total había seis instalaciones colocadas de forma que sus rangos de cobertura se cruzasen entre sí, para no dejar ningún punto de posible desembarco desguarnecido. La primera estaba situada en Cap Martinet, la siguiente tenía dos baterías en s'Illa Grossa; detrás del Castillo, en el Calvari, estaba el tercer emplazamiento; en Cas Serres de Dalt, el cuarto; en el monte de es Corb Marí, en ses Salines, estaba la quinta instalación y la de sa Caleta, con sus tres baterías, era la sexta. Dos instalaciones más, en Sant Antoni y en Santa Eulària, completaban el plan de defensa de la isla de Ibiza ante un posible ataque aéreo o por mar.

La previsión es que los trabajos duren un mes y el presupuesto de la intervención para restaurar los túneles, casamatas y casetas es de 36.649,69 euros.

Al mismo tiempo que se realizan estos primeros trabajos, el Consell prepara un proyecto para conseguir la autorización de la conselleria balear de Medio Ambiente para instalar una valla de protección que circunde todo la península, de forma que se proteja todo el yacimiento.

«Hace unos veinte días que tenemos las autorizaciones [de Medio Ambiente] para restaurar las baterías y recuperar los restos fenicios», explica la consellera de Patrimonio, Sara Ramón, que añade: «El proyecto de restauración de los restos arqueológicos lo harán los servicios del Consell y encargaremos el proyecto del centro de interpretación y museización a una empresa externa».

De esta forma, el Consell licitará la redacción del proyecto de museización en el que, además del centro de interpretación y de las posibles recreaciones de la vida fenicia en sa Caleta, se incluirá la señalética de todo el yacimiento y el recorrido museizado que podrán realizar los visitantes.

En cuanto a los plazos de todo este proceso, Ramón no quiso aventurar fechas concretas, aunque si mostró su deseo y el del Consell por que se pudiese empezar a desenterrar las estructuras fenicias el año que viene. Y, en principio, acometer los trabajos de restauración y museización entre 2022 y 2023.

Tracking Pixel Contents