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Bahía de Portmany

Invertir en un turismo más respetuoso

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Juan Manuel Ramón Ortiz y Marga Riera Boned

Sant Joan, Santa Antoni

Salimos a correr esta mañana por nuestra Bahía de San Antonio, y observamos con mucha tristeza y preocupación que los ramos de flores y objetos que recordaban la injusta muerte de una joven atropellada en un punto de esa carretera el verano pasado han desaparecido.

No hay nada que recuerde el triste atropello, que por desgracia no ha sido la única muerte que se produce en parecidas circunstancias en esa zona.

Los días posteriores al atropello, los ayuntamientos de Sant Josep y Sant Antoni se pronunciaron a favor de estudiar medidas conjuntas para evitar que se repitieran hechos similares. Después de todo un año, y a las puertas de la nueva temporada turística, no se ha llevado a cabo ninguna acción.

A personas normales y corrientes como nosotros, que desearían poder pasear o correr tranquilos por las aceras de la bahía, se nos ocurren muchas cosas que se podían haber hecho para dar más seguridad a los viandantes: bandas reductoras de velocidad, pivotes en los bordes de las aceras, una barandilla de seguridad como la que ya hay en el otro lado de la carretera o simplemente aumentar la altura de una acera que no se entiende porque está al mismo nivel que la calzada. Sin embargo, dos ayuntamientos con todos sus asesores y técnicos pagados con nuestros impuestos, no han sido capaces de coordinar una solución que no sea el olvido y la indiferencia.

Una vez más, nuestros políticos dejan claro que prefieren optar por el turismo de desmadre sin control, que invertir en un turismo familiar más respetuoso y por la seguridad de sus propios ciudadanos.

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