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Sanidad

Paciente, paciencia

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Maruxa Martos

Ibiza

Bueno, ¿por dónde empiezo? Empezaré porque las listas de espera... son una crueldad para los pacientes. Por cierto, esta palabra no es al azar, está muy bien traída: paciente de paciencia, la que hay que tener para que te den una cita. Empecé hace dos años y aún ni sé lo que tengo ni tengo cita para que me lo digan. Lo que sí sé es que cada vez estoy peor. No soy yo sola... esto lo sufren todas las personas que necesitan sanidad, Sanidad pública. ¡Preciosa palabra! Yo he defendido siempre lo público y lo sigo haciendo. Durante estos dos años me he negado a ir a la privada, pienso que si doy ese paso mi querida Sanidad pública se va a caer. Siento que la estoy sujetando negándome a abandonarla. Pero cada vez me fallan más las fuerzas, las románticas y las pragmáticas; me duelen las piernas muchísimo, no sé cuánto resistiré. Y mientras, yo insisto en que me vean, en que me den una cita y me digan qué hacer. Cada vez que lo pido se me dice que estoy en lista de espera y cada vez la lista es más larga y me cuesta llegar porque las piernas me fallan más y más. Imaginad una cuesta alta, muy alta, con cada vez más nombres de personas, que hay que subir. Me siento maltratada, es tan inhumano...

Pero resistiré todo lo que pueda. No quiero ir a la privada, no quiero dar un euro para contribuir a que se hagan más ricos los ricos. Llevo pagando cincuenta años un montón de dinero a la Seguridad Social para que ahora me dejen en un rincón. Los «pacientes» de la pública nos merecemos algo mejor. Plantemos cara. Empecé diciendo ¿por dónde empiezo?, pero no puedo decir ¿por dónde termino? Tristemente creo que no tendrá fin.

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