Cartas a la directora: La importancia de aprender a salvar vidas

Belén Hernández Jiménez . Ibiza.

Tú, usted, puede lograrlo tan sólo abriendo bien ojos y oídos frente a ella. La doctora Elena Klusova tiene tanto talento médico como pedagógico. Eficacia en estado puro.

He tenido la suerte de asistir esta semana a un curso de prevención y primeros auxilios vitales promovido por el Consell de Eivissa y animo a todas las administraciones públicas a seguir fomentando este tipo de iniciativas para que nos lleguen a todos. Desde las empresas hasta las aulas.

Tres conceptos básicos, tan sólo tres en un momento crítico en cualquier lugar, son suficientes para salvar la vida de un niño, un adulto, un abuelo o un accidentado. Da igual, todos iguales ante la parca, necesitamos unas maniobras claves para no traspasar definitivamente el umbral. En eso se empeña Elena, en que resulte un objetivo claro y sencillo de asimilar a pesar de la enorme presión y estrés del mal rato que pasaremos. Nada debería impedir el empeño de salvar la vida a una persona y este curso, tan magistralmente dado, te revela cómo algo tan básico, puede ser ignorado por la mayoría de nosotros.

Tan vital es la lección de Klusova, como la de comprobar conciencia y respiración del paciente, para tener claro que nuestras manos serán el corazón inactivo del inerte hasta la llegada de los profesionales del 061. Profesionales a los que debemos apoyar con un definitivo y certero impulso económico al Sistema Público de Salud. 

La salud de los vivos y la educación de los niños deben ser los pilares de toda la clase política en su conjunto al margen de las ideologías, de todas. No con palabrería sino con generosa y eficaz inversión. Poco más condiciona y determina la naturaleza y el valor de un país.

Y recuerde lo que dicen los sanitarios: «El héroe muerto no salva vidas».