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A Mi buena amiga Cuca

Cuca, me siento muy privilegiada al haberte conocido, las dos pasamos muy buenos ratos juntas, especialmente en el trabajo, que dicho sea de paso no es tarea fácil. Aun así, siempre te mostraste muy humana, profesional, paciente, servicial, con buen humor, dispuesta a dedicar tiempo a los demás, enseñando a los que no sabían y todo con humildad y sacrificio. 

Persona culta donde las haya, perfeccionista, disfrutabas haciendo las cosas bien y te marchabas sabiendo que lo habías conseguido.

No me quiero despedir de ti, ya que las personas buenas nunca se van del todo mientras sean recordadas. Siempre estarás en el corazón de los que te quisimos en vida y te añoraremos, más de lo que podrías imaginar. 

Descansa en paz.

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