Inglaterra prohíbe desde este jueves que las empresas ofrezcan pajitas, bastoncillos y agitadores de un solo uso fabricados en plástico, una restricción orientada a proteger el medioambiente y reducir los residuos que contaminan los océanos.

La medida, aprobada el año pasado, debería haber entrado en vigor en abril, pero su aplicación se retrasó ante las dificultades para adaptarse a la nueva normativa que surgieron durante los primeros meses de la pandemia de coronavirus.

En Inglaterra se han utilizado hasta ahora 4.700 millones de pajitas de plástico cada año, 316 millones de paletinas para remover y 1.800 millones de bastoncillos de algodón hechos con plástico, según la estimación del Gobierno británico.

"Los plásticos de un solo uso están provocando una devastación medioambiental real y este Gobierno está firmemente decidido a atajar este asunto", afirmó en un comunicado el ministro de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, George Eustice, que aseguró que el Reino Unido es un "líder mundial" en ese terreno.

Al vetar esos productos de un solo uso "podemos proteger aún más nuestra vida marina y acercarnos un paso más hacia nuestro objetivo de eliminar todos los residuos plásticos evitables", agregó.

El ministerio puntualizó al mismo tiempo que algunos utensilios de plástico son los únicos que resultan útiles a ciertas personas con necesidades especiales debido a su flexibilidad.

Por ese motivo, se protegerá el derecho de ese sector de la población a utilizar pajitas y bastoncillos de plástico en la hostelería, así como a adquirirlos en las farmacias.

La entrada en vigor de la norma se produce un mes después de que el Ejecutivo británico confirmara que el cargo por cada bolsa de plástico de un solo uso en comercios y supermercados se incrementará de 5 a 10 peniques (de 5,5 a 11 céntimos de euro).