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CRIMEN DE PERE GARAU

La mujer detenida admite que mató a su suegra a golpes con un ventilador

La sospechosa dice que la agresión ocurrió sobre las ocho de la mañana, por lo que los investigadores creen que la víctima pudo agonizar varias horas

En este tiempo alteró la escena y se cambió de ropa

La Policía realiza una reconstrucción del crimen de Pere Garau con la presunta homicida

La Policía realiza una reconstrucción del crimen de Pere Garau con la presunta homicida / B. Ramon

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Palma

El arma homicida del crimen de Pere Garau sería un ventilador. La mujer de 36 años detenida el lunes en Palma por matar a golpes a su suegra, de 73, ha admitido que golpeó a la víctima durante una discusión. Los investigadores de la Policía Nacional intervinieron ayer este electrodoméstico, que será analizado en un laboratorio forense en busca de restos orgánicos. Según el relato de la arrestada, la agresión se habría cometido a las ocho de la mañana, mientras que el cuerpo no fue descubierto hasta pasadas las cuatro de la tarde, cuando el novio de la mujer encontró el cuerpo sin vida de su madre. Esta circunstancia habría permitido a la sospechosa alterar la escena y cambiarse de ropa. Cuando fue arrestada, la sospechosa presentaba arañazos y señales de golpes, que los investigadores atribuyen al intento de defenderse por parte de la víctima.

La mujer, de 36 años, fue detenida sobre las cuatro y media de la tarde del lunes, mientras se tomaba un café con leche en la terraza de un bar de la plaza Pere Garau de Palma a escasos cincuenta metros del domicilio donde se cometió el crimen, en el número 17 de la calle Gabriel Llabrés. Sin embargo, de los comentarios de la detenida se desprende que el crimen se habría cometido varias horas antes, a las ocho de la mañana.

La policía se llevó un ventilador, al parecer, el arma homicida.

La policía se llevó un ventilador, al parecer, el arma homicida. / B.RAMON

Varias horas muerta

Algunos vecinos han confirmado que suegra y nuera mantenían una relación muy mala, y que las discusiones eran prácticamente diarias. La detenida explicó inicialmente que su suegra la había atacado con un hacha, aunque en el domicilio no apareció ninguna. Entonces la mujer golpeó repetidas veces a la víctima con un ventilador, aunque insistió en que cuando la dejó todavía respiraba. En cualquier caso no pidió ayuda y la víctima no recibió ninguna asistencia hasta su muerte.

Cuando llegó el hijo de la mujer fallecida a casa, sobre las cuatro de la tarde, se encontró con el cadáver. Le dijo entonces a su mujer que se fuera, porque sus familiares la matarían cuando se enteraran de lo que había hecho. La presunta homicida no se fue muy lejos. Se sentó en la terraza de un bar de la plaza Pere Garau, donde el resto de clientes se fijaron en ella porque parecía muy alterada. Allí la encontró poco después una patrulla de la Policía Local. La mujer, según los testigos, presentaba señales de golpes y arañazos en la cara y los brazos, aunque parecían más propios de los intentos de defenderse de la anciana. La detenida tenía también erosiones en los nudillos, que se habría producido al descargar golpes sobre la víctima.

Alteró la escena

El cadáver de la anciana estaba sobre una cama, y los investigadores creen que pudo ser puesto allí tras su muerte. Según la primera inspección forense, la anciana llevaba ya varias horas muerta.

La detenida tuvo tiempo de sobra, entre las ocho de la mañana y las cuatro de la tarde, para limpiar o alterar la escena del crimen.

La Policía Nacional realizó ayer por la mañana una reconstrucción de los hechos en el interior del domicilio, en presencia de la detenida y de una comisión judicial. Esta diligencia se prolongó varias horas, entre las once y media de la mañana y la una del mediodía.

Los agentes salieron de la casa con varias cajas que contenían evidencias consideradas clave en la investigación, como el ventilador con el que presuntamente la detenida golpeó a su suegra, o una camiseta ensangrentada, que supuestamente llevaba la detenida en el momento de la agresión, y que se habría quitado antes de ser arrestada.

Cuando acabó la reconstrucción de los hechos y la Policía salió con la detenida, una decena de personas, familiares de la víctima, la estaban esperando en la calle, y la increparon a gritos: «¡Asesina! ¡Has matado a la única abuela que me quedaba!».

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