Caos en el aeropuerto de Palma por una tormenta

Aena activa el plan de emergencia por inundaciones en los accesos y en algunas zonas del edificio ante la tormenta que descargó sobre Son Sant Joan

Aterrizajes y despegues se interrumpieron

Cayeron 45 litros en una hora con puntas de hasta 90 litros, según la Aemet

Caos en el aeropuerto de Palma

Redacción

Redacción

El aeropuerto de Palma ayer vivió una jornada caótica por las fuertes lluvias que cayeron por la tarde provocando graves inundaciones que anegaron el edificio, el parking, los accesos a Son Sant Joan y la pista. El agua caía a raudales, por ejemplo, por el techo del área comercial del duty free en la terminal A recién reformada.

Aena tuvo que activar el plan de emergencias y se interrumpió la operativa, sin que se registraran aterrizajes y despegues. Todo ello en una jornada en la que había previstos más de 900 vuelos, de los que 100 se vieron afectados por desvíos o cancelaciones. Las cancelaciones y retrasos, con muchas desviaciones, como al aeropuerto de Barcelona, Ibiza y Menorca, desbarataron diversidad de planes de viajes mientras cascadas de agua caían por los techos y la pista se transformó en un impresionante río.

Vuelos a Ibiza

 Al menos tres vuelos de Palma a Ibiza sufrieron retrasos, al igual que sucedió con otros cinco en sentido inverso. Además, los vuelos para la capital balear de las 17.55, 20.45 y 21.20 horas fueron cancelados.

Cayeron 45 litros en una hora con puntas de hasta 90 litros, según la Aemet, tal y como recogía Aena.

En total, el gestor aeroportuario contabilizó un centenar de cancelaciones y desvíos. Las salidas y llegadas de aviones se interrumpieron durante dos horas «ante la imposibilidad de operar con seguridad».

Primero se retomaron los despegues, sobre las cinco y media, y una hora más tarde ya empezaron todas las operaciones. Estaba previsto que a lo largo de la jornada llegaran también los vuelos que se habían desviado a otras terminales.

Techos inundados

La tormenta arreció sobre Son Sant Joan sobre todo entre las dos y las tres y media de la tarde. Era tal la fuerza del agua que dentro del edificio los techos no aguantaron y empezaron a jarrear.

Según los datos de la Aemet, en tan solo una hora cayeron sobre el aeropuerto 43,8 litros por metro cuadrado. Esa fuerte descarga se produjo sobre las 12.40 horas. Fue una de las zonas de Palma donde más se concentró la lluvia. Llegaron a registrarse 53 litros por metro cuadrado.

En varios vídeos difundidos por trabajadores y pasajeros del aeropuerto se observaban fuertes cascadas de agua cayendo sobre las puertas de entrada para acceder al control de seguridad o los mostradores de facturación. La imagen se repetía en el duty free, completamente desierto e inundado.

«Es impresionante este caos en el tercer aeropuerto de España», resumía un empleado de la terminal apostado en su área de trabajo en la zona de facturación, justo con vistas a una de las ‘cataratas’ de Son San Joan.

Los sistemas informáticos funcionaban, según señalaba un auxiliar de vuelo en los mostradores de Air Europa. «Hacemos la facturación de los pasajeros y les indicamos que vayan para las puertas de embarque. No podemos hacer nada más», explicaba.

Las víctimas de la fuerte tormenta que paralizó el tráfico aéreo en el aeropuerto y anegó el edificio y sus accesos se agolpaban en la terminal. Ayer era una jornada típica de temporada alta con más de 900 vuelos programados.

Santiago Sánchez y su familia aterrizaron «a las 12:40 horas. Venimos de Madrid, mis padres han llegado de Panamá», contaba. El plan era recoger su vehículo de alquiler e ir rumbo al hotel. El motivo del viaje a Mallorca es que vienen a una boda. «Mi esposa, mi padre y mi hermano han ido a recoger el coche y se han quedado tres horas y media encerrados en el parking».

«Los carros no podían salir», explicaba el panameño mientras esperaba turno acompañado de su madre para coger un taxi en la fila interminable en el área de llegadas de Son Sant Joan. El caos vial también tomó las comunicaciones con el aeropuerto y se formaron largas colas para acceder a la terminal. Su familia tiró la toalla, no pudieron regresar a recoger a Santiago y a su progenitora. «Parece que Uber no funciona. He intentado reservar uno, pero me sale no disponible», añadía Santiago.

Mientras los taxis escaseaban en la parada del aeropuerto, en la parada de Uber había vehículos de sobra.

«Ya nos buscaremos la vida»

El trasiego de pasajeros no cesaba en la terminal. En la zona de facturación, con varias áreas anegadas todavía por el agua, la gente se arremolinaba en torno a los mostradores de atención al cliente. El que tenía la suerte de encontrarlo. Los hermanos Ana y Fernando Carreras tenían su vuelo a Barcelona con Vueling a las 18:40 horas. «Vemos» en la aplicación de la aerolínea «que se retrasa a las doce de la noche. Estamos buscando un mostrador de Vueling. Mis padres son ya mayores y viajamos con ellos», dice Ana. «Ya hemos visto que estaba todo inundado al llegar al parking. Queremos saber si podemos volar hoy [por ayer], si no ya nos buscaremos la vida. De momento, no sabemos qué hacer», explicaba Fernando.

Otro grupo de viajeros que iba rumbo a Colonia, en Alemania acababan de enterarse que su vuelo se había cancelado. El que podía se iba huyendo de Son Sant Joan.

Folloneros alemanes

Para mala suerte la del pasaje de Ryanair de la ruta Palma-Valladolid. El vuelo iba a salir con retraso por «el follón» que habían montado unos pasajeros alemanes (la aeronave había volado antes a un destino alemán), que requirió hasta la presencia de la Guardia Civil. Por este motivo, a los pasajeros rumbo a Valladolid les pilló el inicio de la tormenta dentro del avión y allí tuvieron que pasar tres horas encerrados «sin comer nada», relató una de las afectadas.

En el área de llegadas, el trabajador del punto del servicio de información de Aena no paraba de brindar las mismas instrucciones. Iba saliendo por las puertas de la zona de recogida de equipajes un goteo continuo de gente. Eran pasajeros que habían facturado sus maletas y tras pasar el control de seguridad habían estado esperando en las salas de embarque. Ante el colapso de Son Sant Joan, con la operativa paralizada durante parte de la tarde, sin aterrizajes ni despegues, tuvieron que ir a recoger sus equipajes a las cintas rodantes por la cancelación de sus vuelos. Pedían información para saber cómo ir hasta la zona de salidas y buscar la oficina de sus aerolíneas.

Este era el caso de Iñaki Añorejea, que acompañado de su mujer y su hijo iba para Bilbao. «Empezábamos las vacaciones», contaba. «Vamos a ver qué nos dice Vueling». Y así cientos de viajeros que deambulaban por un aeropuerto pasado por agua.

En el exterior las lluvias también causaron estragos. En el parking de empleados el agua alcanzaba la altura de las rodillas, mientras que la pista se transformó en una zona fluvial. La zona de almacenaje de equipaje, cercana a la pista, también se vio afectada.

La previsión de la Aemet había activado la alerta naranja por intensas lluvias a partir de las cuatro de la tarde en Palma, el interior y el sur de Mallorca, con intensidades de 40 litros por metro cuadrado a la hora. Pero la propia agencia ya avisaba a las dos de la tarde de que la alerta naranja se adelantaba.

La tormenta se detuvo sobre Son Sant Joan y descargó con violencia sobre esa zona concreta, pero no más allá.

Se dio la circunstancia de que en el aeródromo de Son Bonet las lluvias solo descargaron 11,6 litros por metro cuadrado, 3,6 litros en el campus de la UIB y 1,2 litros en Portopí.

Hasta las 16:30 horas el registro en el aeropuerto de Palma y su entorno ascendió hasta los 71,8 litros por metro cuadrado.

Como recordó el meteorólogo de IB3 Miquel Salamanca, el aeropuerto de Palma ha batido su récord de lluvia en un mes de junio. El anterior récord, 55,9 litros por metro cuadrado es del 2 de junio de 1991.

Sobre las nueve de la noche los bomberos todavía seguían trabajando en el aparcamiento de los trabajadores de Son Sant Joan.