Vivir el sueño de Mallorca con todos sus múltiples atractivos es una de las experiencias más enriquecedoras que puede experimentar un viajero. Esta isla única en el Mediterráneo tiene una personalidad especial que logra seducir con su riqueza natural, histórica y cultural. Es conocida por su excelente oferta de sol y playa, pero es una apuesta segura que puede disfrutarse en cualquier época del año gracias a su clima templado y a que logra aunar las preferencias de los más exigentes con todas sus propuestas de naturaleza, gastronomía, cultura y deporte.

La isla es un lienzo de contrastes de paisajes sugerentes y cambiantes. De esta manera es posible pasar de los largos arenales del sur con sus playas de arena blanca y aguas claras a la escarpada costa de la Serra de Tramuntana con unos pueblos que desprenden autenticidad. Todo ello con unas infraestructuras y servicios que permiten una conexión perfecta a dos horas de vuelo de las principales ciudades europeas.

A lo largo de sus principales áreas geográficas el viajero descubre los secretos que esconde una isla cambiante y diversa que sabe adaptarse a los gustos de cada visitante.

Abierta al mundo, ha atraído a múltiples civilizaciones que han dejado una huella que los miles de viajeros que la visitan cada año pueden descubrir en cada rincón.

Contrastes sorprendentes

Mallorca es la síntesis de contrastes sorprendentes. La fascinante Tramuntana, que se extiende desde Andratx hasta Formentor, posee un carácter misterioso que se refleja en los pueblos de montaña como Sóller, Banyalbufar, Deià y Valldemossa.

Si queremos conocer el carácter rural y agrícola de esta isla solo hay que acercarse a la zona de Es Raiguer, formada por once municipios que guardan en su interior la idiosincrasia de antaño con su suave orografía y la autenticidad de sus fiestas y costumbres. También a los campos del Pla, tierra de agricultores y ganaderos, donde perviven sus tradicionales ‘possessions’. En el Migjorn, al sur, podemos sumergirnos en algunas de las playas más bellas de la isla y en el Llevant, en la parte más nororiental, se mezclan la montaña, la llanura y los arenales. Todo un abanico de variadas propuestas que atrapan con su magia para sumergirse en una ensoñación fascinante.