MADRID | OTR PRESS
Los ordenadores biomoleculares, hechos de ADN y otras moléculas biológicas, sólo existen en la actualidad en un puñado de laboratorios especializados, y están lejos de ser utilizados para el almacenamiento y gestión de datos común. Sin embargo, investigadores del Laboratorio del profesor Ehud Shapiro en el Instituto Weizzman han encontrado una forma de hacer esos dispositivos microscópicos de computación más fáciles de utilizar para los usuarios, incluso en la ejecución de cálculos complejos o en la respuesta a complicadas tareas. Shapiro y su equipo crearon el primer dispositivo informático autónomo y programable basado en ADN en el año 2001. Este aparato microscópico fue capaz de realizar sencillos cálculos como chequear una lista de ceros y unos para determinar si había un nivel constante de unos.