LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El entierro de Aitana, la niña de tres años que falleció la madrugada del pasado jueves por una parada cardiorrespiratoria, se celebrará hoy en la localidad madrileña de Parla, de la que pro¬cedían la menor y su familia.
El cuerpo de la niña se trasladó a Parla el pasado sábado, gracias a la iniciativa de su Ayuntamiento, y se espera que la ceremonia se celebre a lo largo de hoy. La razón del fallecimiento de Aitana no se conoció hasta dos días después, el sábado, cuando se supo que la niña murió por un traumatismo craneoencefálico. Todo se inició una semana antes, un sábado en el que Diego P.V., el compañero sentimental de Belén, madre de la niña, acudió con la menor al centro de salud de Costa del Silencio porque la menor había sufrido una fuerte caída de un columpio. En ese centro, un médico diagnosticó lesiones leves y recetó un tratamiento suave para el dolor.
Sin embargo, el martes siguiente por la noche, Diego acudió rápidamente con la menor al centro hospitalario de El Mojón, en Arona, porque la niña no podía respirar. Aquí, el médico de guardia solucionó una primera parada cardiorrespiratoria de la niña y consideró que las lesiones que presentaba la niña de tres años, que el otro facultativo había valorado como leves, se debían a agresiones físicas continuadas.
Además, este médico incluyó en su informe síntomas de agresión sexual y activó el protocolo de violencia, por lo que la Policía Local acudió a El Mojón y detuvo a Diego. La niña fue trasladada al Hospital de la Candelaria, donde no pudo sobrevivir a la cuarta parada cardíaca y falleció en las primeras horas del jueves.
La razón de estos ataques, un coágulo provocado por la caída, no se conoció hasta que se hizo pública la autopsia, el sábado. Hasta entonces, el padrastro de la menor permaneció acusado de varios delitos de agresiones y otro de homicidio.