EFE
El documento, al que tuvo acceso Efe, analiza el porcentaje de universitarios que realizó en 2004 algún curso académico en otro estado miembro, excluyendo a aquellos que participaron en programas europeos de movilidad, como el Erasmus.
Entre otros datos, revela que sólo un 2 por ciento de los españoles hizo estudios universitarios o de doctorado en el extranjero en 2004, un porcentaje similar al de los jóvenes polacos y algo superior al de los británicos (0,6%), pero por debajo de la media comunitaria (2,2%).
Los que más salieron a estudiar a otro país de la UE fueron búlgaros (8,6%), irlandeses (8,5%), malteses (8,4%), eslovacos (8,2%) y griegos (7,3%).
Algunos países acogieron proporcionalmente a más estudiantes extranjeros que otros, con Austria (12,5%), Bélgica (7,1%), Alemania (5,7%) y el Reino Unido (5,1%) a la cabeza.
En el extremo opuesto, Lituania, Polonia y Rumanía tuvieron menos de un 0,5% de estudiantes universitarios procedentes de otros estados miembros.
"Los estudiantes no se reparten al azar entre los distintos países. Probablemente se estudia en el extranjero con el objetivo de acceder a una oferta de enseñanza específica que no se encuentra en el propio país o, en ciertos casos, cuando las condiciones de acceso son menos restrictivas", precisa un comunicado de Eurydice.
Los estudiantes más proclives a seguir un curso fuera son los de las carreras de artes y letras, salud y protección social y ciencias veterinarias.
Por otra parte, el estudio revela que sólo un uno por ciento de los europeos de entre 25 y 64 años cuenta con un doctorado, programas que siguen más los hombres que las mujeres, aunque la presencia de estas ha aumentado mucho más que la de ellos en los últimos años.
En España, Irlanda, Francia, Chipre, Malta, Polonia y Portugal hay grandes diferencias entre generaciones, con casi el doble de doctores entre 25 y 29 años que en el grupo comprendido entre los 35 y los 64.
Por otra parte, el estudio pone de relieve que el 70 por ciento de los recursos económicos de las universidades de la UE procede del sector público, mientras que el sector privado no subvencionado sólo existe en Chipre, Polonia, Portugal y Rumanía.