MADRID | EFE
La Ley de Cine no puede satisfacer a todos, «como un hada madrina», afirmó ayer el realizador David Trueba, quien entiende que el texto ha sido muy «podado», y por eso los cineastas, que se consideran los «grandes perdedores», se encuentran, dijo, «vigilantes», con miedo a que este proyecto «se tuerza».
Trueba, presidente de la Asociación de Realizadores Productores Audiovisuales (ASPA) cerró ayer la segunda y última jornada de comparecencia de los representantes de distintos sectores de la industria del cine en la Comisión de Cultura del Congreso.
Allí hizo un encendido alegato contra la postura de las televisiones privadas y los exhibidores, los dos grandes enemigos de la ley: «Aquí ha venido gente como víctimas, como grandes perdedores, cuando no lo son», apuntó. «Este texto nació para solucionar una manipulación -añadió-, pero, finalmente, las televisiones han quedado fuera. ¡Ojo!, no acabemos ayudando a los poderosos, al cine americano o a los canales privados. La ley debe defender a los que están empezando».
Para el realizador es imprescindible poner «limitaciones» a las cadenas privadas: «Si entran gratis en los hogares ¿No debemos pedirles algo a cambio?. Ellos son los que deciden qué películas se ruedan; y si no tienen un compromiso con los productores independientes harán filmes similares a sus parrillas. Eso asusta. Si el cine va a ser igual que la televisión, ¡apaguemos el cine!».
Trueba no entiende que deba compensarse a los exhibidores por la cuota de pantalla, cuando tratan duramente a los filmes españoles, mientras proyectan 500 filmes americanos: «Utilizan las salas como el salón de su casas y permiten que los americanos nos usen como el patio trasero donde dejar sus desechos», apuntó.
Para el presidente de la Federación de Productores (Fapae), Pedro Pérez, la «pandemia» de la piratería, que pone en peligro la existencia de nuestra industria.