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El colectivo ecologista denuncia que a pesar de las enormes pérdidas económicas y de vidas humanas que suponen los incendios forestales así como la factura ambiental que dejan sobre los ecosistemas, "todavía existen importantes dudas sobre algunas causas y motivaciones de los incendios forestales", siendo un asunto que los españoles identifican como de principal problema ambiental del país.
Greenpeace lamenta, en este sentido, que todavía se desconozca el origen del 47 por ciento de los 20.000 incendios forestales que se producen al año en España y en el informe revela el de los que están quemando los bosques españoles.
El estudio identifica ocho arquetipos y dibuja un "retrato robot" de los mismos. Estos ocho personajes, causantes de los grandes incendios que han asolado los montes españoles en las últimas décadas, aparecen en las estadísticas de causalidad de incendios forestales del Ministerio de Medio Ambiente, en los análisis de detenidos por la Guardia Civil, en los perfiles que se deducen de las sentencias por incendio forestal a las que Greenpeace ha tenido acceso, informa.
Con datos del Ministerio de Medio Ambiente para el periodo 1996-2005 y sobre el total de incendios con causa conocida y con datos, los personajes aludidos son: el Agricultor irresponsable, que con sus periódicas quemas de rastrojos ocasiona más del 31 por ciento de los incendios y el 13,9 por ciento de la superficie quemada; el ganadero inconsciente, que con sus quemas para la regeneración de pastos ocasiona el 21,5 por ciento de los incendios y produce el 26,5 por ciento de la superficie quemada; el mal cazador, que provoca fuegos para favorecer a determinadas especies cinegéticas, ocasionando el 2,1 por ciento de los fuegos y el 4,37 por ciento de la superficie quemada; el imprudente, que con sus hogueras y colillas mal apagadas ocasiona el 6,7 por ciento de los incendios y el 7,8 por ciento de la superficie quemada; el pirómano, persona trastornada sin intención de hacer daño pero que provoca el 7,5 por ciento de los incendios y el 4,9 por ciento de la superficie quemada; el asocial conflictivo, persona altamente conflictiva, con problemas de integración social y de drogodependencias que provoca el 3 por ciento de los incendios y el 4,6 por ciento de la superficie quemada; el interesado, ciudadanos que buscan aprovecharse de los efectos de los incendios forestales por diversos motivos y que generan el 0,6 por ciento de los incendios, 0,3 por ciento de la superficie quemada y ´Don Importante´, que desde su despacho y con sus decisiones ha provocado el 2,6 por ciento de los incendios que han originado el 6,7 por ciento de la superficie quemada.
Según Greenpeace la actividad de estos ocho tipos de incendiarios representa una amenaza para los bosques españoles porque representan al 60 por ciento de los incendiarios identificados y son responsables de 3 de cada 4 incendios con causa conocida (el 75,28 por ciento) y queman el 70 por ciento de la superficie forestal que arde cada año en España.
Para Greenpeace, la vía penal no debe ser la única herramienta para prevenir este problema ya que la detención y enjuiciamiento de los causantes de incendios forestales está todavía por desarrollar. Además, "ninguna administración dispone de datos sobre cuántos detenidos por este motivo pasan a disposición judicial. Tampoco se sabe cuántos y quiénes han sido condenados por quemar los montes. Se instala en la ciudadanía la sensación de impunidad y muy pocos de los grandes incendios provocados por personas jurídicas han sido perseguidos por la Justicia."
Greenpeace ha obtenido tras su investigación un listado de más de 90 sentencias por delito de incendio forestal en lo que supone la mayor aproximación a esta realidad hasta la fecha. Pese a que la mayoría de las tipologías de incendiarios han sido ya condenados por este delito, la investigación revela que es necesario revisar algunos tipos penales para evitar que muchos incendios sigan quedando impunes.
Greenpeace propone en su informe las siguientes medidas para acabar con la impunidad de los incendiarios: Realizar mayores esfuerzos en el estudio de las causas de los incendios forestales; conseguir una eficaz y coordinada investigación policial; seguir apelando a la permanente colaboración ciudadana para identificar a los incendiarios y dotar a los fiscales de medios suficientes para realizar las investigaciones pertinentes y un seguimiento de los procedimientos abiertos y crear un registro sobre la respuesta penal, en años de cárcel impuestos, por incendios de bosques y montes.
También realizar una oportuna detección, seguimiento y control de la patología de piromanía, incluido el internamiento post delictivo en centros especializados en los periodos críticos y reformar el Código Penal para cambiar algunos tipos penales. Por un lado, que considere punible toda imprudencia relacionada con el incendio forestal sin exigir que ésta sea necesariamente grave y en la tipología del imprudente, que sea aplicable a la persona jurídica para que pueda ser objeto también de sanción directa en los casos de empresas e instituciones que por no adoptar precauciones debidas dan lugar a incendios forestales.
El colectivo insta a establecer sanciones directas, y dentro de ellas, una multa, para las personas jurídicas en aquellos casos en que fuera demostrada su intervención en un delito de incendio forestal. Sería esta una medida imprescindible para erradicar cualquier posible beneficio, propio o a terceros, que pudiese derivar de la acción incendiaria.