JOSÉ AGUADO
Se podría decir, parafraseando a un famoso arqueólogo cinematográfico, que una pieza cargada de simbolismo como el bastón de mando del presidente republicano entre 1936 y 1939, Manuel Azaña, «debería estar en un museo». Pero no lo está. La vara se encuentra en Elda y reposa desde finales de 2007 en la Biblioteca Pública Alberto Navarro, donde fue trasladada desde el despacho del ex alcalde Juan Pascual Azorín, que la recibió de forma indefinida.
Guardado en el edificio, la vara no se ha expuesto al público más que por un breve período de tiempo, en la misma biblioteca, pese a que ha habido muchas proyectos, inconclusos todos, para dar a ese pequeño trozo de madera el tratamiento que se merece por su importancia en la historia reciente.
Este símbolo republicano llegó a Elda en enero de 2007, tras pasar varios años custodiado por Jorge Sampaio, presidente de la República Portuguesa entre 1996 y 2006. Antes, el bastón había viajado desde México, lugar donde residía la viuda del político español, María Dolores de Rivas, hasta España, donde lo recibió su anterior dueño, José
Francisco Alonso, presidente de la Liga Pro Derechos Humanos, y a la postre máximo responsable de que la vara esté actualmente en Elda. Sampaio, comprometido a guardar la pieza mientras fuese presidente, lo devolvió a España al final de su mandato, por lo que Alonso eligió Elda para que reposase de forma indefinida por haber sido escenario de los últimos días de la II República, a pesar de que Azaña nunca visitó la ciudad.
Fue el último alcalde socialista, Juan Pascual Azorín, quien recogió el testigo de la viajera pieza durante la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur) de 2007. Tras la entrega, que se realizó sin grandes ceremonias durante la feria, el bastón tuvo su presentación oficial en la ciudad. La presencia de la vara en Elda era «todo un ho- nor», como se encargó de remarcar Azorín en febrero de 2007.
Nada más aterrizar en Elda, el equipo de gobierno socialista comenzó a buscar acomodo a la joya histórica recién adquirida. El cetro republicano se anunciaba como el objeto sobre el que vertebrar un proyecto turístico comarcal que mostraría los vestigios de la II República en el Medio Vinalopó, que cuenta con símbolos tan importantes como la finca El Poblet de Petrer, refugio del último y agonizante Gobierno republicano en los días finales de la guerra civil, el Fondó de Monóvar, desde donde partieron hacia el exilio, y las Escuelas Nacionales, actualmente el colegio Padre Manjón y sede de la biblioteca donde está guardada la pieza.
El futuro inmediato de la vara pasaba en febrero de 2007 por formar parte de una muestra itinerante que recorrería varios edificios públicos, como el Museo del Calzado y la biblioteca en la que ahora se esconde.