Puntualidad.- No hay excusa que valga. El día de una entrevista de trabajo se debe llegar con puntualidad británica.
Buena impresión.- El candidato a un empleo debe utilizar la vestimenta adecuada a la futura empresa. Indagar por internet sobre la compañía ayudará a ir a la entrevista con antecedentes. La vestimenta debe adaptarse al puesto. Una entidad financiera precisa traje y corbata, por ejemplo. Sonreir y saludar educadamente son claves para causar buena impresión. Se debe mostrar interés.
Nervios.- Una de las grandes preocupaciones de los candidatos a un empleo son los nervios. Sin embargo, el tembleque o balbuceo es menos importante que presentar una mala conducta como, por ejemplo, tutear directamente al entrevistador.
Hablar lo justo y pensar antes de responder.- En una entrevista se valora lo que dices y cómo lo dices. Por lo tanto, conviene pensar la pregunta antes de responder. Otro consejo es que tu respuesta se centre en la pregunta. Cuando uno habla más de lo necesario, tiene más posibilidades de cometer errores.
Fallos más habituales.- Un apretón de manos blando, la falta de contacto visual, ausencia de sonrisa, falta de entusiasmo, llevar el traje arrugado, los zapatos sucios, los cabellos despeinados o una barba de tres días. Entrar a la entrevista con un cigarrillo encendido tampoco se permite.
Elementos clave.- El rostro y los ojos; las manos; los brazos y las piernas; los movimientos y la vestimenta son elementos que se deben controlar.
Lenguaje no verbal.- Inseguridad, agresividad, falta de veracidad o debilidad son sensaciones que el entrevistador puede interpretar según el lenguaje no verbal utilizado. Se recomienda gesticular con las manos a la vista del interlocutor porque las manos muestran las intenciones.