LOS ÁNGELES | EFE
El que fuera médico de Michael Jackson, Conrad Murray, compareció ayer ante los tribunales de Los Ángeles para hacer frente a los cargos de homicidio involuntario presentados por la fiscalía que le acusa de la muerte del «rey del pop». El doctor se personó de forma voluntaria ante los juzgados del área del aeropuerto internacional de Los Ángeles poco antes de las 13 hora local (21 GMT) ante gritos de «asesino» lanzados por un reducido grupo de fans de Jackson.
En la Corte ya le esperaban los padres del cantante, Joe y Kathryn Jackson, así como los hermanos Jermaine, Randy, Tito y LaToya. Tras siete meses de investigación la fiscalía finalmente acusó formalmente hoy a Murray de acabar con la vida de Jackson sin premeditación, un delito por el que se enfrenta a un máximo de cuatro años de prisión.
La decisión de las autoridades, aunque esperada y anticipada por los medios de comunicación desde hacía semanas, fue mal recibida por los familiares del «rey del pop». «Pensaban que los cargos deberían haber sido más serios que homicidio involuntario. Hubo una desconsideración por la seguridad de la vida humana», comentó Brian Oxman, el abogado del patriarca del clan Jackson, a la entrada de los juzgados.
Se esperaba que tras la apertura del proceso judicial Murray abandonase los tribunales en libertad bajo fianza. El ayudante del fiscal del distrito, David Walgren, quien también está al frente de la petición de extradición del cineasta Roman Polanski, llevará la acusación en el juicio.
Michael Jackson falleció el pasado 25 de junio víctima de una intoxicación aguda de medicamentos que el doctor Murray le suministró para tratar su insomnio.
En la documentación presentada por la Oficina del Fiscal del distrito ante los tribunales próximos al aeropuerto internacional de Los Ángeles se aseguró que el doctor «mató sin premeditación a Michael Joseph Jackson». Murray fue acusado de haber actuado «fuera de la ley» y sin la debida «precaución y cautela».
No obstante, la fiscalía señala que el doctor actuó «sin malicia», por lo que no se consideró que su comportamiento sea merecedor de un «delito grave» y Murray se enfrentará a una pena máxima de cuatro años de prisión. La decisión de la fiscalía, aunque esperada y anticipada por los medios de comunicación desde hacía semanas, fue criticada por Joe y LaToya Jackson, padre y hermana de Michael, que confiaban en que Murray se enfrentase a un mayor castigo.