BARCELONA | EFE
Los nueve únicos alumnos de la última escuela de tauromaquia activa en Cataluña no quieren dar su brazo a torcer a pesar de la amenaza de prohibición de las corridas que pende en esta comunidad. Sobre la arena de un desvencijado campo de fútbol, ellos siguen entrenando.
Próximos a la vías del tren, en el humilde barrio de El Gornal de L´Hospitalet de Llobregat , cada martes y jueves, estos chavales, de entre 9 y 21 años, sueñan, de cinco a ocho de la tarde, con ser toreros, a pesar de que si prospera la iniciativa legislativa popular, Cataluña será la segunda comunidad, en la que no se podrán celebrar corridas.