BARCELONA | EFE
Un preso por delito sexual con alto riesgo de reincidencia, que quedará libre en unos dos años al cumplir su condena, ha aceptado por primera vez en España someterse al tratamiento de inhibición del deseo sexual que de forma pionera aplica en Cataluña la Generalitat.
En declaraciones a los periodistas, la consellera de Justicia, Montserrat Tura, indicó ayer que este preso, que actualmente ya está siguiendo un tratamiento psicológico intensivo en la cárcel, no recibirá ningún tipo de beneficio penitenciario por someterse a este novedoso sistema, que combina el tratamiento farmacológico con el psicológico.
El preso aún no ha empezado la terapia farmacológica para inhibir su deseo sexual, ya que ésta se inicia alrededor de ocho meses antes de que los reclusos que aceptan el tratamiento cumplan la totalidad su condena y queden libres.
Tura destacó que además de este primer preso, también hay otro recluso que cumplirá condena en unos tres años al que se le ha ofrecido el tratamiento y que ahora está siendo sometido a pruebas médicas para ver si el inhibidor –cuyos efectos son reversibles– le podría provocar efectos secundarios no deseados.
La consellera ya anunció el pasado mes de septiembre, cuando se presentó este programa pionero en España, que la intención de la Generalitat es que durante la próxima década alrededor de 40 presos se puedan someter al programa.