SAN FRANCISCO | EFE
Pocas cosas son tan útiles a la hora de hacer una mudanza o mantener a un niño entretenido durante más de media hora: el papel burbuja, uno de los materiales más cotidianos de nuestra vida diaria, acaba de cumplir 50 años sin que ningún otro invento o competidor haya logrado reemplazarlo. Como tantas otras cosas prácticas, el papel-burbuja nació por casualidad. Marc Chavannes y Al Fielding, dos ingenieros de Nueva Jersey, llevaban tiempo trabajando en un nuevo tipo de papel para empapelar paredes con plástico, pero la idea no terminaba de cuajar. Los dos inventores intentaron comercializar el producto como aislante para invernaderos, poco después encontraron un nuevo uso durante un viaje en avión. Chavannes reparó en que las nubes parecían servir de colchón para el avión y cayó en la cuenta de que su papel sería un excelente material de embalaje.