JALDE | EFE
A poco de despegar del Aeropuerto Internacional de Beirut se perdió el rastro de este avión en el radar y se estrelló en el mar, a la altura de la localidad de Naame, a unos 18 kilómetros al sur de Beirut, al parecer a causa del mal tiempo que prevalece en el país.
Advertidas las autoridades, se movilizaron inmediatamente y pusieron un dispositivo en marcha para tratar de ubicar la aeronave y encontrar eventuales sobrevivientes, así como las cajas negras del avión para conocer las causas del accidente. En una rueda de prensa, el ministro de Defensa, Elias Murr, aseguró que el lugar donde cayó el avión tiene una profundidad de entre 50 y 100 metros, por lo que espera que no sea difícil encontrar las cajas negras del aparato. En esa labor participará un navío estadounidense especializado, agregó el ministro.
El ministro , al igual que todos los responsables libaneses, descartó que el accidente haya sido provocado por una explosión a bordo del avión, y lo atribuyó a las malas condiciones atmosféricas. También aseguró que los pasajeros eran 90, incluidos 54 libaneses, 20 etíopes y tres franceses.
La distribución de nacionalidades, sin embargo, no coincide con la facilitada en Adis Abeba por representantes de la compañía, aunque también sostienen que los ocupantes de la aeronave eran 90. Entre las víctimas se encontraba la ciudadana cubana Marla Sánchez, esposa del embajador de Francia en Beirut, Denis Pietton, y quien viajaba Adis Abeba para una visita privada, según dijeron fuentes de la legación gala.
Una fuente militar que participaba en las labores de rescate en el puerto de Jalde dijo que el cuerpo sin vida de Sánchez ya había sido rescatado de las aguas, pero otras fuentes militares no lo pudieron confirmar, y tampoco la embajada francesa, que sigue considerando a Sánchez como desaparecida.
Hasta media tarde de ayer, los cadáveres rescatados ascendían a 21, según fuentes militares, aunque la emisora estatal Radio Líbano dijo que los cuerpos recuperados ya llegaban a la treintena.