VALENCIA | OTR PRESS
El juzgado de lo Penal número 1 de Valencia, ha condenado a un ginecólogo a un año de prisión y a tres meses de inhabilitación por un delito de homicidio con imprudencia grave, ya que forzó un parto vaginal en lugar de una cesárea, a pesar de las dimensiones del bebé —4,495 gramos—, lo que provocó su muerte, según consta en la sentencia facilitada por el Defensor del Paciente. Así, el magistrado considera que la muerte del recién nacido era «previsible» y «evitable», porque desde que se realizó la última exploración de la gestante, sabía que el feto era muy grande.
Al nacer, el bebé pesó 4,495 gramos, lo que aconsejaba la pelvimetría para prevenir la desproporción pélvico-fetal, algo que al no practicarse «complicó el parto». El juez indica que, es «indiscutible» que el resultado «reprochable» se debió a la conducta «voluntaria» del acusado, quien asistió como ginecólogo a la madre durante su embarazo y el parto, tomando las decisiones necesarias para el alumbramiento. Añade que su conducta no es «intencional», pero aclara que causó el trágico desenlace, puesto que el niño «podía haber nacido sano y, sin embargo, el parto se complicó por equivocadas decisiones médicas».