BRUSELAS | EFE
La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, descartó ayer que se logre un acuerdo internacional vinculante sobre el cambio climático antes de finales de 2010, aunque aseguró que el Gobierno de España trabajará durante su semestre al frente de la Unión Europea (UE) para preparar el terreno.
Los trabajos de la Presidencia rotativa española se basarán en la declaración de Copenhague, que aunque resultó «frustrante» por haberse quedado por debajo de las expectativas al menos representa un punto de partida, explicó en rueda de prensa Ribera.
La secretaria de Estado destacó que la cita en la capital danesa permitió fijar una fecha para que los países comuniquen a Naciones Unidas sus objetivos de reducción, el próximo 31 de enero, lo que supone un cambio significativo.
«Ahora hay un plazo crítico», señaló la española, quien aseguró que justamente la falta de concreción en el nivel de ambiciones fue uno de los elementos que más se echó en falta en Copenhague.
«Es capital que no haya sorpresas a la baja», añadió en referencia a la posibilidad de que las naciones que ya habían anunciado compromisos de reducción presenten ahora apuestas aún menos ambiciosas.