JERUSALÉN | EFE
El análisis genético de un cadáver embalsamado hallado junto a la ciudad vieja de Jerusalén ha revelado el caso más antiguo probado de lepra, registrado en el siglo I, informó ayer la Universidad Hebrea de Israel. El cuerpo estaba en una tumba del cementerio conocido como Akeldama («campo de sangre», en arameo), cerca de donde la tradición sitúa el suicidio de Judas Iscariote tras traicionar a Jesús. Los investigadores, de las universidades Hebrea de Jerusalén, Lakehead de Canadá, New Haven de EEUU y University College de Londres, creen que el cadáver corresponde a un sacerdote o miembro de la aristocracia porque estaba enterrado junto al de Annas, un sumo sacerdote pariente de Caifás. El cadáver no recibió una segunda sepultura, como era costumbre en la época, cuando un año después de la muerte se quitaban los huesos y se metían en un osario.