SIDNEY | EFE
Un iceberg de unos 140 kilómetros cuadrados, que se desprendió de la Antártida, se dirigía ayer hacia el sur de Australia y ofrecía un espectáculo que los entendidos califican de «una vez en la vida». El científico Neal Young señaló que se trata de un fenómeno «muy raro, poco común, pero no inusual, puede pasar mucho tiempo antes de que aparezca uno así, por lo que se trata de una visión que sólo se produce una vez en la vida». Los expertos han llamado al hielo gigante B17B, tiene 19 kilómetros de largo y 8 kilómetros de ancho.