AGENCIAS.
Miles de españoles se concentraron durante más de dos horas bajo una intensa e incesante lluvia a las puertas del Congreso de los Diputados con el fin de poder visitar el interior de la Cámara en su primera jornada de puertas abiertas.
Los disparos de Tejero en el intento de golpe de Estado, la diferencia de tamaño de la realidad a la televisión y las bromas sobre los sillones de los políticos son ya una tradición entre los visitantes. "Todo el mundo busca lo mismo, los disparos de Tejero", asegura un joven sentado como un diputado. "Impresiona, porque es más grande de lo que parece", dice un niño emocionado con la visita.
Este año además, se permitirá contemplar por primera vez el mosaico del Vestíbulo de Isabel II, que ha sido restaurado a lo largo de los últimos seis meses y vuelve a ver la luz con motivo de estas Jornadas de Puertas Abiertas.
Y es que la Cámara es un lugar muy emblemático para los españoles, símbolo de un periodo democrático ansiado durante largos años, por lo que en cada jornada de puertas abiertas miles de personas se vuelcan para intentar acceder al Congreso, al margen del tiempo que tengan que esperar.
Así ocurrió, pese a que el día amaneció lluvioso. Las nubes y el agua, que no acompañaban nada el espíritu reinante, no fueron impedimento para que miles de personas guardaran más de dos horas de espera bajo el frío en una cola que comenzaba a las puertas del edificio y discurría después por la Carrera de San Jerónimo y el paseo del Prado hasta la plaza de Cibeles y, rodeando el Banco de España, llegaba por la calle Alcalá hasta el Círculo de Bellas Artes.
Entre los muchos asistentes, Juan Bautista, de Castilla-La Mancha, relató a Europa Press que es "la primera vez" que acudía y que estaba "impresionado", ya que le parecía un edificio "precioso" y muy "simbólico" para todos los españoles. Así, Sebastián, de Madrid, aseguró que tenía "mucha curiosidad por verlo" y valoró que "todos deberían ver el lugar donde se elaboran las leyes para el bien de todos".
En este sentido, Carlos, procedente de Granada, explicó que "era una cosa que tenían pensada hacer" y, sobre todo, que sus hijos pudieran verlo y compartirlo todos juntos 'in situ'. Además, añadió que "es alucinante, se ve un lujo muy distinto a como se ve en televisión".
Asimismo, en la cola de entrada, Ismael destacó que había llegado a las nueve de la mañana y llevaban allí dos horas, pero consideró que "era una buena oportunidad" para visitar el Congreso ya que cumple 31 años la Constitución y "era conveniente venir a pesar de la lluvia y a pesar del frío". En su opinión, aseguró que "vale la pena hacer horas de cola por poder disfrutar de este día que representa a la Constitución y a la Democracia".
Finalmente, Eva, una vecina de Burgos, explicó que visita el Congreso cada año porque "es una tradición", y es algo que "le gusta" hacer siempre acompañada por sus dos amigas. La cola daba vueltas completas a todas las calles colaterales al Congreso de los Diputados llenas de gente dispuesta a disfrutar de uno de los símbolos más destacados de la vida política y la historia de España.