MADRID | EFE
La FAPE expresó ayer públicamente sus «disculpas» al hombre detenido como presunto autor de las lesiones a la niña de tres años que falleció el pasado jueves en Tenerife, y que posteriormente quedó en libertad sin cargos, y pide una reflexión sobre el tratamiento informativo del caso.
Así lo señaló ayer el secretario general de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Javier Arenas, quién también señaló que ahora «no se trata de juzgar, sino de reflexionar de si estamos haciéndolo (ejercer la profesión) como hay que hacerlo».
Tras indicar que «la mayoría de los medios actúan con responsabilidad», Arenas opinó que un «posible fallo nos debe hacer reflexionar».
«Debemos examinar nuestra propia actuación», explicó el secretario general de la FAPE, quién también subrayó que el artículo 20 de la Constitución Española reconoce que el derecho a la libertad de expresión «es universal y no pone límites, pero si establece cierta cota en lo que se refiere al derecho al honor; y aquí habría que preguntarse si no lo hemos rebasado».
Por otro lado, Arenas subrayó que «no solo los periodistas si no también la sociedad debe reflexionar si el ritmo al que hacemos las cosas es el más adecuado».
Además indicó que en cualquier situación y más en la profesión periodística, «que pasa por una situación delicada», los medios «deben apostar por la credibilidad».
Por último, Arenas recordó que a la hora de ofrecer otro tipo de noticias «siempre se ha antepuesto la palabra presunto, pero lo hemos dejado de aplicar a una persona que no lo es».
La detención llevó a que gran parte de la profesión periodística y de la sociedad, también la política, juzgase y condenase a Diego.
Diego, natural de Madrid, al igual que su pareja, con la que desde hacía unos meses compartía vivienda en el sur de Tenerife, pasó a disposición judicial el viernes.
Ese día se supo que el análisis médico realizado en el Hospital Universitario de la Candelaria a la niña descartaba que la menor hubiese sufrido abusos sexuales.