Desde las formaciones políticas de izquierdas, la consternación es general, y así los Verdes, uno de los cinco grandes partidos suizos, ya han adelantado que se plantean recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para que invalide el resultado de este referendo, por considerarlo anticonstitucional. «Los musulmanes de Suiza no han recibido una bofetada, sino un auténtico puñetazo en plena cara», afirmó, consternado, Ueli Leuenberger, presidente nacional del partido ecologista. «Es el resultado de una propaganda extremadamente bien hecha, que ha jugado con los prejuicios», agregó, en referencia a la campaña desarrollada por los dos partidos de la derecha nacionalista que promovieron la consulta.