El ministro de Justicia de Irlanda, Dermot Ahern, prometió ayer que los sacerdotes pederastas serán juzgados y pidió perdón a las víctimas de los abusos sexuales cometidos contra menores por sacerdotes católicos en la Archidiócesis de Dublín y por la política de ocultismo seguida por la Iglesia Católica en connivencia con el Estado. Según reveló el informe de una comisión presidida por la juez Yvonne Murphy, la Iglesia Católica irlandesa gozó de inmunidad durante décadas para ocultar los abusos, al tiempo que denunció la pasividad de agencias gubernamentales como la Policía (la Garda) y la Fiscalía. Durante la presentación del texto, el ministro de Justicia, Dermot Ahern, prometió ayer que los sacerdotes pederastas serán llevados ante la Justicia, al tiempo que calificó su «reino de terror» de «sistemático y calculado». Algunos casos ya están en los tribunales y, por ese motivo, el documento, de 700 páginas, ha visto la luz con una serie de cortes para no prejuzgar presentes o futuros casos penales.