PEKÍN | ANTONIO BROTO EFE
China, mayor emisor mundial de dióxido de carbono, dio ayer un esperanzador impulso a la lucha contra el cambio climático al anunciar que reducirá entre un 40 y un 45% su intensidad energética en 10 años y que su primer ministro, Wen Jiabao, estará en la cumbre de Copenhague.
En un comunicado del Consejo de Estado (Ejecutivo), China se comprometió ayer a que su intensidad energética –emisión de CO2 por cada unidad de PIB– sea en 2020 un 40-45% menor que en 2005, doblando los esfuerzos del actual Plan Quinquenal (2006-2010), donde se había comprometido a reducirla en un 20%.
El anuncio ha sido bien recibido por organizaciones ecologistas como WWF o Greenpeace, aunque la segunda ha pedido a China «aún más esfuerzos».
La intensidad energética es un concepto algo más vago que una reducción concreta de emisiones, lo que permite al Gobierno chino cierto margen de maniobra (no equivale a una reducción del 45 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono).
Además, todavía no es seguro que Pekín logre en 2010 la reducción del 20 por ciento prometida, lo que recuerda que estos compromisos, adquiridos voluntariamente por China, no tienen carácter vinculante.
No obstante, según expertos chinos que participarán en Copenhague, la mejora de la intensidad energética del último lustro ha permitido a China emitir 1.500 millones de toneladas menos de CO2 (en 2006, el país asiático emitió 6.000 millones, según datos de la Agencia Internacional de la Energía).
El Consejo de Estado (Ejecutivo) aseguró en su comunicado, a través de la Agencia Xinhua, que el compromiso «es una acción voluntaria del Gobierno chino, teniendo en cuenta sus actuales condiciones nacionales» y lo calificó de «gran contribución a la lucha internacional contra el cambio climático».
El anuncio de China llega después de un año de negociaciones, especialmente con EEUU, para que el país asiático asuma mayores compromisos en la lucha contra el cambio climático, pese a que, al ser un país en desarrollo, no está obligado a reducir emisiones de acuerdo con el Protocolo de Kioto.
El presidente chino, Hu Jintao, ya había adelantado en septiembre, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, que China iba a reducir su intensidad energética en la próxima década «de manera notable», aunque la cifra concreta había sido una incógnita hasta hoy.
La cifra ha sido calculada tras meses de debates y propuestas de los expertos medioambientales chinos, y todo apunta a que no ha sido fácil de consensuar: de hecho, se creía que Hu ya la iba a anunciar en septiembre ante la comunidad internacional, pero cambió su discurso «en el último minuto», según opina la ONG Greenpeace.
No es casual el hecho de que China haya escogido anunciar sus metas energéticas un día después de que lo hiciera EEUU (entre ambas concentran más del 40% de las emisiones planetarias).